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INTRODUCCIÓN

Cuando los infantes tienen gran tamaño y son voluminosos, pueden mecánicamente afectar una porción tan grande de la placenta como para interferir en la nutrición del feto, y en ocasiones causan su muerte. El desarrollo excesivo del feto generalmente se debe a la prolongación del embarazo, tamaño grande de uno o ambos padres, edad avanzada, o porque la madre es multípara.

— J. Whitridge Williams (1903)

En su primera edición, Williams no analizó minuciosamente el concepto de crecimiento fetal anormal. El crecimiento fetal anormalmente disminuido se atribuía a lesiones placentarias e infecciones fetales. Por el contrario, un feto de gran tamaño constituía una preocupación obvia debido a la distocia asociada al mismo. En la actualidad, las anomalías en el crecimiento fetal en ambos extremos del espectro constituyen problemas fundamentales en la obstetricia.

Alrededor del 20% de los 4 millones de neonatos nacidos en Estados Unidos están en los extremos bajo y alto del crecimiento fetal. El 8.1% de los neonatos nacidos en 2015 pesaron <2 500 g al nacer mientras que 8.0% pesaron >4 000 g. Y, aunque casi 70% de los neonatos con bajo peso al nacer son prematuros, cerca de 3% de los neonatos nacidos a término en 2015 tenían bajo peso al nacer (Martin, 2017). Entre 1990 a 2006, la proporción de neonatos con un peso de <2 500 al nacer aumentó en más de un 20% cuando la tasa alcanzó un pico de 8.3% (Martin, 2012). Esta tendencia hacia bebés más pequeños ha disminuido desde mediados y hasta finales de la década del 2000 y en parte podría explicarse por el movimiento concurrente hacia un menor número de partos antes de las 39 semanas de gestación (Richards, 2016). Por el contrario, entre 1990 y 2006, la incidencia del peso >4 000 g al nacer se redujo aproximadamente 30% a un nadir de 7.6% en 2010 (Martin, 2012). Esta tendencia alejada del extremo superior es difícil de explicar porque coincide con la prevalencia epidémica de la obesidad, una causa conocida de macrosomía (Morisaki, 2013).

CRECIMIENTO FETAL

Fisiopatología

El crecimiento fetal humano se caracteriza por patrones secuenciales de crecimiento de tejidos y órganos, diferenciación y maduración. Sin embargo, el “dilema obstétrico” postula un conflicto entre la necesidad de caminar erguidos, lo que requiere una pelvis estrecha, y la necesidad de pensar que requiere un cerebro grande y, por tanto, una cabeza grande. Algunos especulan que las presiones evolutivas restringen el crecimiento tardío en el embarazo (Mitteroecker, 2016). Así, la capacidad de crecimiento restringido puede ser adaptativa más que patológica.

El crecimiento fetal se ha dividido en tres fases. La fase inicial de hiperplasia ocurre en las primeras 16 semanas y se caracteriza por un rápido aumento en el número de células. La segunda fase que se extiende hasta las ...

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