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INTRODUCCIÓN

En los últimos meses del embarazo hay un ligero aumento en la cantidad de hemoglobina y glóbulos rojos y un ligero incremento en la cantidad de glóbulos blancos, que se acentúan notablemente durante los primeros días del puerperio.

—J. Whitridge Williams (1903)

No hay prácticamente nada de la primera edición del libro de texto de Williams de 1903 que aborde las anemias comunes del embarazo. Sólo se dedican dos párrafos a la anemia perniciosa, para decir que aparece de forma ocasional en el embarazo. Hoy en día es bien sabido que las mujeres embarazadas son susceptibles a anomalías hematológicas que pueden afectar a cualquier mujer en edad fértil. Estas incluyen trastornos crónicos, entre ellos anemias hereditarias, trombocitopenia inmunológica y tumores malignos como leucemias y linfomas. Otros trastornos surgen durante el embarazo debido a las demandas inducidas en esta etapa. Dos ejemplos son la deficiencia de hierro y las anemias megaloblásticas. El embarazo también puede desenmascarar trastornos hematológicos subyacentes. Por último, durante el embarazo, puede surgir, por primera vez, cualquier enfermedad hematológica. Es importante destacar que el embarazo induce cambios fisiológicos que, a menudo, confunden el diagnóstico de estos trastornos hematológicos y la evaluación de su tratamiento (capítulo 4, Cambios hematológicos).

ANEMIAS

Definición e incidencia

Los valores normales para las concentraciones de muchos elementos celulares durante el embarazo se enumeran en el Apéndice (Suero y componentes de la sangre). Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (1998) definieron la anemia en mujeres embarazadas que recibieron 11 g/dL, en el primer y tercer trimestres, y 10.5 g/dL, en el segundo trimestre, de suplementos de hierro utilizando un punto de corte del percentil 5 (figura 56-1). La caída moderada en los niveles de hemoglobina y los valores de hematócrito durante el embarazo es causada por una expansión relativamente mayor del volumen de plasma, en comparación con el aumento en el volumen de glóbulos rojos. La desproporción entre las tasas a las que el plasma y los eritrocitos se agregan a la circulación materna es mayor durante el segundo trimestre. Al final del embarazo, la expansión del plasma esencialmente cesa, mientras que la masa de hemoglobina continúa aumentando.

FIGURA 56-1

Concentraciones medias de hemoglobina (línea negra) y percentiles 5 y 95 (líneas azules) para mujeres embarazadas sanas que toman suplementos de hierro. (Datos tomados de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 1989.)

Las causas más comunes de las anemias encontradas en el embarazo se enumeran en el cuadro 56-1. Su frecuencia depende de múltiples factores, como la geografía, el origen étnico, el nivel socioeconómico, la nutrición, el estado de hierro preexistente y la suplementación prenatal de hierro (American College of Obstetricians and Gynecologists, 2017a...

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