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INTRODUCCIÓN

En un pequeño número de casos, la glándula tiroides aumenta notablemente en tamaño, sin embargo, ignoramos cómo esto puede ser significativo.

—J. Whitridge Williams (1903)

En 1903, poco se sabía de muchos trastornos endocrinos. Sin embargo, las endocrinopatías parecen estar particularmente relacionadas con el embarazo debido a su propensión gestacional a la extraordinaria secreción de hormonas. Esto se ilustra mejor con el lactógeno placentario en la diabetes, la endocrinopatía más común que se encuentra en el embarazo (capítulo 57, Tipos de diabetes). El embarazo también está interrelacionado con algunas endocrinopatías que se deben, al menos en parte, a la desregulación autoinmune. Las manifestaciones clínicas de este resultado de interacción compleja entre factores genéticos, ambientales y endógenos activan el sistema inmunológico contra las células seleccionadas dentro de los órganos endocrinos. Un ejemplo extraordinario de estas interacciones proviene de estudios que implican el injerto de órganos maternos por células fetales que se transfirieron durante el embarazo. Después, estas células provocan la producción de anticuerpos, la destrucción de tejidos y las endocrinopatías autoinmunes.

TRASTORNOS DE LA TIROIDES

Tomados en conjunto, los trastornos de la glándula tiroides son comunes en las mujeres jóvenes y, por tanto, se encuentran con frecuencia en el embarazo. La función tiroidea materna y la fetal están íntimamente relacionadas, y los medicamentos que afectan la tiroides materna también afectan la glándula fetal. Además, los autoanticuerpos tiroideos se han asociado con mayores tasas de desgaste temprano en el embarazo. Asimismo, la tirotoxicosis no controlada y el hipotiroidismo no tratado están asociados con resultados adversos del embarazo. Por último, la evidencia sugiere que la gravedad de algunos trastornos autoinmunes de la tiroides puede mejorar durante el embarazo, sólo para exacerbarse después del parto.

Fisiología de la tiroides y embarazo

Los cambios en la tiroides materna son sustanciales, y la estructura y función de las glándulas normalmente alteradas a veces se confunden con anomalías de la tiroides. Estas alteraciones se analizan en detalle en el capítulo 4 (Glándula tiroides), y los valores normales de los niveles de hormonas séricas se encuentran en el Apéndice (Suero y componentes de la sangre). Primero, las concentraciones séricas maternas de globulina fijadora de tiroides encuentran concomitancia con los niveles de hormona tiroidea total o unida (véase figura 4-16, Pruebas de la función tiroidea). En segundo lugar, la tirotropina, también llamada hormona estimulante de la tiroides (TSH, thyroid stimulating hormone), en la actualidad desempeña un papel central en la detección y el diagnóstico de muchos trastornos de la tiroides. En particular, los receptores de la TSH se estimulan de forma cruzada, aunque débilmente, por cantidades masivas de gonadotropina coriónica humana (hCG, human chorionic gonadotropin) secretada por trofoblasto placentario. Debido a que la TSH no atraviesa la placenta, no tiene efectos fetales directos. Durante las primeras 12 semanas de gestación, cuando los niveles séricos ...

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