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INTRODUCCIÓN

El hipotálamo es la región del cerebro donde la actividad del sistema nervioso autónomo y de las glándulas endocrinas que controlan directamente varios sistemas del cuerpo se integra con los aportes de otros centros que dan origen a las emociones y al comportamiento. Por tanto, el hipotálamo garantiza que 1) el organismo responda de forma apropiada a las desviaciones a partir de varios puntos internos establecidos (incluidos los de temperatura, volumen, osmolalidad, saciedad y contenido de grasa corporal); 2) las respuestas a tales desviaciones a partir de un punto establecido incluyan la actividad coordinada de los sistemas nervioso y endocrino; y 3) las emociones y el comportamiento que se manifiestan sean apropiados a las respuestas reflejas que se activan para corregir las desviaciones de esos puntos internos establecidos. La siguiente descripción bosqueja la función integradora del hipotálamo con respecto a la coordinación de las respuestas del sistema nervioso central SNC (CNS, central nervous system) y endocrino.

La pérdida de volumen intravascular por cualquier causa activa las respuestas neuronales autónomas, en lo esencial a través del sistema nervioso simpático, para retener líquidos y electrólitos, mantener la presión arterial a través de la contracción del músculo liso vascular, y mantener el gasto cardiaco al aumentar la frecuencia cardiaca. El efecto de estas respuestas neurales inmediatas se ve reforzado por la activación de varios sistemas hormonales. En respuesta a una disminución del volumen intravascular se activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS, renin-angiotensin-aldosterone system) y se retiene el sodio. Además, el aumento de la osmolaridad desencadena la sed y conduce a la liberación de la vasopresina (hormona antidiurética [ADH, antidiuretic hormone]) a partir de las neuronas hipotalámicas que terminan en la hipófisis posterior, resultando en la absorción de agua libre en el riñón. En resumen, el cuerpo mantiene el volumen intravascular regulando la reabsorción de sodio a través de la aldosterona, mientras que regula la osmolaridad al aumentar la ingesta de líquidos (sed), y la retención del agua libre mediante la vasopresina.

Las emociones interactúan con estos sistemas para coordinar las respuestas apropiadas, hormonales y de comportamiento. El miedo y el dolor activan los centros límbicos, hipotalámicos y otros para coordinar las conductas defensivas (lucha o huida) y de recuperación, respectivamente. Estas respuestas emocionales a varios factores estresantes (p. ej., la amenaza percibida para el cuerpo, el miedo) también activan el sistema nervioso simpático y el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA, hypothalamic-pituitary-adrenal) que coordinan la respuesta de estrés de los mamíferos al preparar al cuerpo para “luchar y huir”, movilizando las reservas energéticas. Cualquier tipo de estrés (p. ej., físico, mental, metabólico) conduce a la liberación de la hormona liberadora de corticotropina (CRH, corticotropin-releasing hormone) desde el hipotálamo, y a la consiguiente secreción de adrenocorticotropina (ACTH, adrenocorticotropic hormone; hipófisis) y cortisol (corteza suprarrenal). Por ejemplo, la inanición conduce a la activación del eje HPA y, en última instancia, a un aumento mediado por cortisol en la gluconeogénesis, para ...

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