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INTRODUCCIÓN

La glándula tiroides sintetiza las hormonas tiroxina (T4) (prohormona) y triyodotironina (T3) (hormona activa), aminoácidos que contienen yodo y que regulan la tasa metabólica del cuerpo. Niveles adecuados de hormona tiroidea son necesarios, en los lactantes, para el desarrollo normal del sistema nervioso central (SNC); en niños, para el crecimiento y la maduración esqueléticos normales, y en adultos, para la función normal de múltiples sistemas de órganos. La disfunción tiroidea es uno de los trastornos endocrinos más comunes que se encuentran en la práctica clínica. Aunque los niveles anormalmente altos o bajos de hormonas tiroideas pueden ser tolerados por largos periodos, generalmente aparecen síntomas y signos que manifiestan una disfunción tiroidea.

ESTRUCTURA NORMAL Y FUNCIÓN

ANATOMÍA

Una glándula tiroides normal es una glándula lisa, firme, de color marrón rojizo y consta de dos lóbulos laterales y un istmo central de conexión, que se encuentra delante de la tráquea (figura 20–1). Un lóbulo piramidal de tamaño variable puede extenderse desde el istmo, hacia arriba. El peso normal de la tiroides oscila entre 10 y 20 g. Una glándula tiroides normal está rodeada por una cápsula fibrosa y adherente desde la cual múltiples proyecciones fibrosas se extienden profundamente en su estructura, dividiéndola en muchos pequeños lóbulos. La tiroides es altamente vascular y tiene una de las tasas más altas de flujo sanguíneo por gramo de tejido entre todos los órganos.

FIGURA 20–1

La tiroides humana.

(Representado con permiso de Barrett KE, et al. [eds]. Review of Medical Physiology de Ganong. 25a. ed. McGraw-Hill; 2016.)

HISTOLOGÍA

Desde el punto de vista histológico, la glándula tiroides consiste en muchos acinos muy compactos, llamados folículos, cada uno rodeado de capilares y estromas. Cada folículo es aproximadamente esférico, se encuentra recubierto por una sola capa de células epiteliales con forma de cubo y está lleno de coloide, un material proteínico compuesto principalmente por tiroglobulina y hormonas tiroideas almacenadas. Cuando la glándula está inactiva, los folículos son grandes, las células del revestimiento son planas y el coloide es abundante. Cuando la glándula está activa, los folículos son pequeños, las células del revestimiento son cuboidales o columnares, el coloide es escaso y sus bordes, festoneados, forman lagunas de reabsorción (figura 20–2). Entre los folículos se encuentran dispersas las células parafoliculares (células C), que secretan calcitonina, una hormona que inhibe la resorción ósea, aunque su función generalmente no es significativa en la regulación de la homeostasis del calcio normal (ver capítulo 17).

FIGURA 20–2

Histología de la tiroides normal y anormal.

(Representada con permiso de Barrett KE, et al. [eds.]. Ganong’s Review of Medical Physiology...

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