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INTRODUCCIÓN

La dermatología surge en Francia en el año 1801, dentro del Hospital Saint Louis (fig. 171–1), cuando Napoleón Bonaparte creó el Pabellón Gabrielle, destinado al estudio y al tratamiento de las enfermedades de la piel, la mayoría de las cuales se consideraban incurables. En esa época los pacientes con enfermedades cutáneas eran separados del resto de la sociedad francesa, se le denominaba “hospital de los ulcerosos”, donde se hacinaban enfermos con dermatosis desconocidas. También era llamada “la casa de los horrores”, por las malas condiciones higiénicas y asistenciales en las que se trataba a dichos pacientes.

El médico Jean Louis Alibert inició la enseñanza dermatológica en ese hospital. Posteriormente, otros médicos franceses utilizaron métodos descriptivos, clínicos, epidemiológicos y de investigación para mejorar los conocimientos de las enfermedades de la piel.

En los últimos años, la dermatología es concebida como una especialidad limitada a la consulta externa. Sin embargo, experiencias obtenidas en algunos hospitales por dermatólogos, demuestran que los pacientes hospitalizados presentan enfermedades dermatológicas muy frecuentemente, ya sea primarias, secundarias o concomitante a afecciones de otros órganos y sistemas.

Con base en la experiencia de la autora, tras 20 años de trabajo en un hospital de tercer nivel se puede afirmar que la dermatología desempeña un papel fundamental dentro del ámbito hospitalario ya que, al igual que otros especialistas, los dermatólogos intervienen, abordando los pacientes como parte del equipo multidisciplinario para la atención integral del paciente y desempeña una función activa en la disminución de la morbimortalidad.

Uno de los estudios que fundamenta el valor del dermatólogo como consultor es el de Falanga y colaboradores en 1994. Ellos revisaron 591 consultas dermatológicas en un hospital de enseñanza, y concluyeron que las enfermedades comunes pueden no ser reconocidas o diagnosticadas correctamente por no dermatólogos; el diagnóstico erróneo ocurrió en el 78%, y dos tercios dieron como resultado un cambio en el tratamiento.

Muchas veces, la piel es subestimada y no es revisada por el dermatólogo en la evolución diaria del paciente, es común que interpreten las manifestaciones cutáneas asociadas con los medicamentos que están usando o como parte de la enfermedad sistémica que padece el paciente, debido a que la morfología de las lesiones y su curso natural pueden estar alterados haciendo el diagnóstico más difícil.

En este capítulo se presentan patologías cutáneas que se manejan casi siempre en un hospital de tercer nivel. Se desarrollan dos grandes ejes: dermatosis que causan insuficiencia cutánea aguda (ICA) e infecciones graves de piel y tejidos blandos.

INSUFICIENCIA CUTÁNEA AGUDA (ICA)

La insuficiencia cutánea aguda (ICA), es la condición en la que hay una pérdida aguda de las diferentes funciones de la piel, necesarias para mantener la ...

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