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INTRODUCCIÓN

Los hongos o las enfermedades que producen se conocen desde la más remota antigüedad. Los griegos y los romanos describieron algunas de las manifestaciones clínicas de las dermatofitosis, como el querión y la mentagra.

La micología es la rama de la microbiología que se desarrolló primero. Los aspectos clínicos de algunas micosis superficiales fueron descritos desde la época de Hipócrates (460–377 a. C.), quien fue el primero en documentar la candidosis seudomembranosa con el nombre de afta alba, lo cual fue corroborado después por Galeno (130–200 d. C.). Aulus Cornelius Celsus –el médico romano de la época de Augusto– reconoció la tiña inflamatoria o querión y el favus.

También se conocen datos de enfermedades por hongos o de la aplicación terapéutica de estos en el antiguo Egipto, donde ya se tenía conocimiento de las propiedades curativas de algunos hongos del pan, usados para tratar abrasiones y contusiones cutáneas, así como para prevenir infecciones. De igual manera consta en el códice de Martín de la Cruz –manuscrito mexica de 1552–, conocido como Libellus de medicinabulus indorum herbis, y que fue traducido al latín por Juan Badiano. Este libro de medicina herbolaria fue devuelto por el Vaticano a México en 1990.

Con el invento del microscopio de Antonie van Leeuwenhoek (1632–1723) en el siglo XVII, se inició el estudio científico de los hongos microscópicos junto con el de otros microorganismos. En 1729, Pier A. Micheli publicó sus investigaciones sobre hongos en la obra Nova Plantarum; a él se debe el término Aspergillus. El conocimiento de la relación entre hongo y enfermedad precedió a la floreciente época bacteriológica desarrollada por Robert Koch y Louis Pasteur. La historia de la micología médica comenzó en 1835 con Agostino Bassi (figura 1–1), de origen italiano y alumno de Lazzaro Spallanzani, fundador de la biología moderna. Descubrió que la muscardina del gusano de seda era producida por un hongo (Beauveria bassiana), lo que posteriormente confirmó y publicó, en 1838, el botánico y entomólogo francés Victor Audouin.

Figura 1–1.

Agostino Bassi (1793–1856), iniciador de la micología médica.

Un año después, Johann Lukas Schönlein estudió el hongo del favus, aunque es sabido que él había sospechado de su existencia desde 1827. En 1837, Robert Remak, judío arrogante de origen alemán, había descubierto que la tiña fávica era causada por un hongo al que nombró Achorion schoenleinii, en honor a su maestro alemán Schönlein, pero no se le dio el crédito correspondiente, pues no lo hizo público hasta 1845, en lo que se considera el primer tratado de micología. Por estas circunstancias, persisten las controversias acerca de quién es el fundador de la micología dermatológica.

Bernhard Rudolph Conrad von Lagenbeck descubrió una levadura en el algodoncillo en 1839, y, seis años después, señaló ...

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