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INTRODUCCIÓN

Puntos claves

  • Las tiñas o dermatofitosis son micosis superficiales ocasionadas por dermatofitos, hongos parásitos de la queratina, ninguno de los cuales forma parte de la flora normal de la piel.

  • Los dermatofitos comprenden tres géneros anamorfos clásicos: Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. Sin embargo, en la actualidad se han agrupado dentro de un árbol filogenético que comprende siete clados y dos grupos de hongos adicionales “limítrofes”.

  • Estos hongos tienen una distribución mundial y su frecuencia varía en cada región geográfica, influenciada por factores demográficos.

  • Se clasifican en formas superficiales, tales como tiña de la cabeza, del cuerpo, de los pies o de las uñas; y en formas profundas como el querión de Celso y el granuloma tricofítico.

  • El diagnóstico se confirma mediante la visualización de los microorganismos al examen directo y su identificación puede realizarse por medio de cultivo o métodos moleculares, si están disponibles.

  • El tratamiento puede ser tópico o sistémico dependiendo del grado de severidad de las lesiones, su extensión y factores propios del paciente.

Las primeras descripciones de micosis superficiales fueron hechas por los griegos y los romanos. Los primeros las llamaron herpes por su forma circular, y los segundos, tinea, que significa “larva” o “polilla”, quizá por su aspecto en la localización cefálica. Este término fue introducido por Félix Cassius en el siglo V. Cornelius Celso, alrededor del año 30 a. C., en Roma, hizo la primera descripción del querión. En la Europa del siglo XIII, curar o asistir a los tiñosos bastaba para abrir las puertas del Cielo, como parece indicar Bartolomé Esteban Murillo en Santa Isabel de Hungría curando tiñosos, donde retrata a quien dedicó gran parte de su vida a la atención de estos enfermos.

Entre 1807 y 1828, se presentaron en París 25 mil casos de tiña de la cabeza, que fueron tratados mediante una calota –un birrete preparado con resinas– que se dejaba secar y luego se arrancaba de forma brusca para desprender las escútulas del favus, pero, al hacerlo, se producían grandes hemorragias. En el siglo XVII, un jesuita había utilizado dicho procedimiento en México, en indígenas rarámuris, no sin antes encomendarlos a Justo Mártir, el santo de las tiñas.

A lo largo de las décadas veinte y treinta del siglo XIX, los hermanos Mahon se enriquecieron en París al preparar y vender medicinas secretas para el favus. En 1829, el más joven de ellos describió la tiña tondante y publicó un libro con información comercial y nociones científicas: Recherches sur la siége et la nature des teignes. Y, en 1860, uno de los hermanos enfermó de onicomicosis al depilar a un paciente con favus.

En 1834, Robert Remak observó en material de favus la presencia de filamentos, y, tres años después, llamó al hongo Achorion schoenleinii (en honor a su maestro); publicó sus observaciones entre 1840 y 1845. Johann L. Schönlein estudió ...

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