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INTRODUCCIÓN

Puntos claves

  • La histoplasmosis es una micosis sistémica, que afecta el sistema reticuloendotelial y se origina por el hongo dimorfo Histoplasma capsulatum var. capsulatum, presente en excretas de murciélagos y algunas aves.

  • Se encuentran en riesgo mineros, arqueólogos, espeleólogos, guías de turistas, ecoturistas, ingenieros, topógrafos, guaneros.

  • Se adquiere por inhalación y por lo general es asintomática en áreas endémicas.

  • En 95% de los afectados es subclínica o benigna, y en una proporción baja, pulmonar progresiva o cutánea crónica; y puede ser mortal en pacientes con VIH, en quienes se manifiesta cuando los conteos de CD4+ están por debajo de 150 cels/mm3.

  • El diagnóstico se establece mediante la visualización del microorganismo en tejidos o productos biológicos, y el cultivo es el criterio diagnóstico absoluto.

  • El tratamiento debe individualizarse. En formas benignas se usan reposo y medidas generales; y en presentaciones localizadas, granulomatosas o con cavitación, tratamiento quirúrgico y anfotericina B.

A finales de 1905, en la zona del Canal de Panamá, el joven patólogo Samuel Taylor Darling describió de manera muy completa la enfermedad que hoy lleva su nombre, al practicar la necropsia de un sujeto afrodescendiente, originario de La Martinica. Encontró en los histiocitos microorganismos intracelulares lo que consideró un protozoario con cápsula y que denominó Histoplasma capsulatum. Al año siguiente, señaló que se trataba de una nueva enfermedad, después de diagnosticar a dos sujetos con esplenomegalia y considerar los microorganismos intracelulares semejantes a los del kala-azar, pero sin blefaroplasto.

Richard P. Strong publicó en Filipinas una descripción similar, pero menos completa en 1906. Siete años más tarde, en Hamburgo, el estudiante brasileño Henrique da Rocha-Lima concluyó que la histoplasmosis era una micosis y no una enfermedad por protozoario, al comparar los cortes histológicos del primer caso panameño con una linfangitis epizoótica equina. En la década de los veinte del siglo pasado, la maldición de los faraones en Egipto quizá correspondió a un brote epidémico de histoplasmosis, o, de igual modo, estas infecciones respiratorias de los arqueólogos y sus ayudantes pueden atribuirse a Aspergillus. A mediados de esa década –en 1926 para ser precisos–, William A. Riley y Cecil J. Watson describieron el caso de una mujer en Minnesota. Tres años después, Katharine Dodd y Edna Tomkins diagnosticaron in vivo un caso en un niño de seis meses de edad.

William de Monbreun cultivó el hongo y reprodujo la enfermedad en animales, al mismo tiempo que señalaba la naturaleza dimorfa del hongo, que fue presentado en 1933 y publicado en 1934. En este último año, G. H. Hansmann y John R. Schenken también cultivaron el hongo y lo llamaron Scepedonium sp.

En 1943, Tomás G. Perrín y Manuel Martínez Báez diagnosticaron, mediante estudios histopatológicos, el primer caso en México (sin embargo, datos encontrados, en un acta de Salubridad de 1895 del estado de Nuevo León, señalaban ya probables casos epidémicos en mineros expuestos a ...

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