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INTRODUCCIÓN

Puntos claves

  • La botriomicosis es un paramicetoma de animales y humanos, principalmente generado por Staphylococcus auerus y otras bacterias no filamentosas, que puede afectar la piel, los tejidos profundos y, en ocasiones, las vísceras.

  • Se consideran factores predisponentes: diabetes, alcoholismo, higiene inadecuada, desnutrición e inmunodeficiencia.

  • La forma cutánea se ha reportado hasta en 75% de los casos. Se caracteriza por lesiones aisladas con aumento de volumen, nódulos, abscesos, úlceras y fístulas, con exudado seroso o purulento en el que se encuentran los granos.

  • El diagnóstico se sustenta en el examen directo con solución salina, yodopovidona (Lugol) o hidróxido de potasio, en el que se observan granos blandos, grandes, de color blanco-amarillento o “azufrados”.

  • Para el tratamiento se han usado: eritromicina, trimetoprim-sulfametoxazol, dicloxacilina, cefazolina, amoxicilina con ácido clavulánico y penicilina benzatínica. Se aconseja verificar la sensibilidad a los mismos.

Otto von Bollinger describió, en 1870, una neumomicosis crónica en un caballo castrado sépticamente; observó el grano y llamó al padecimiento zooglea pulmonis equi. En esa época se creía que el agente causal era un hongo conocido como champignon de castration. Luego de 18 años, Von Bollinger propuso el nombre de Botryomyces. En 1884, Sebastiano Rivolta comunicó el segundo caso; lo consideró una micosis y acuñó el término “botriomicosis”, pues comparó los granos con racimos de uvas (del griego botrys, “racimo”). G. Spitz y J. Lignieres comunicaron el primer caso en humanos, en 1903, y diez años más tarde, E. L. Opie, en Estados Unidos, notificó el primer caso visceral. Entre 1914 y 1919, J. Margou concluyó que el agente causal era Staphylococcus aureus y publicó los cambios morfológicos del estafilococo en estudios de experimentación, en donde señaló que la respuesta del huésped dependía de la magnitud del inóculo: uno grande originaba un absceso, uno intermedio daba lugar a los granos y uno pequeño se eliminaba; así describió el origen bacteriano de la enfermedad.

En 1959, D. J. Winslow revisó la literatura médica, encontró 40 casos y añadió seis; aclaró el concepto de botriomicosis, la dividió en cutánea y visceral; analizó la naturaleza de los granos y caracterizó los pasos de su identificación. Diez años después, J. F. McKinnon usó Pseudomonas y reprodujo la enfermedad en conejillos de Indias (cobayos, cuyos). Para 1983, se habían registrado 77 casos. Cuatro años más tarde, Pedro Lavalle aclaró su nomenclatura; colocó la botriomicosis y la actinomicosis dentro de los paramicetomas, es decir, en procesos fistulosos con granos, que no son micetoma. Clemente Moreno-Collado encontró 109 casos publicados y agregó siete, en 1995; y, al año siguiente, Alexandro Bonifaz y Eugenio Carrasco hicieron una amplia revisión de la literatura médica internacional. En 2009, Roland R. Tomb, F. Stephan, Al Haddad y J. Choucair en el Líbano propusieron el término “bacteriosis granular”, para incluir a los paramicetomas y dar antibióticos que abarquen este espectro de cuadros clínicos.

SINONIMIA

Actinofitosis estafilocócica, bacteriosis granular, ...

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