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INTRODUCCIÓN

Puntos claves

  • Las opciones farmacológicas con antimicóticos sistémicos están limitados en su uso debido al desarrollo de resistencia de los agentes patógenos, efectos secundarios –en ocasiones, graves–, costo y vías de administración.

  • Es fundamental la definición de la célula fúngica, diferenciada por la presencia de ergosterol —y no de colesterol—, como el esterol más importante de la membrana celular (excepto en Pneumocystis jirovecii).

  • La selección de los antimicóticos muchas veces está basada en consensos y guías de práctica clínica. En ciertas situaciones, debe sustentarse en la probable hipersensibilidad o intolerancias del paciente, resistencias fúngicas, nefro o hepatotoxicidad e interacciones.

  • Los antimicóticos tienen diferentes blancos de acción y presentaciones, entre los cuales habrá que seleccionar (además de otros criterios) el más adecuado para tratar a un paciente determinado.

  • Encontrar un fármaco que reúna estas características quizá sea utópico, pero, gracias a los grandes avances en la investigación farmacológica, cada vez está más cercano el idóneo.

La cantidad de antimicóticos que se desarrolla siempre ha sido menor comparada con los antibacterianos, y pueden ser fungistáticos o fungicidas, según inhiban el crecimiento o produzcan lisis de los hongos.

Es innegable la necesidad de nuevos antimicóticos, ya que las opciones terapéuticas para combatir infecciones profundas y sistémicas (con riesgo para la vida) comprenden unos cuantos fármacos, mismos que están limitados en su uso, debido al desarrollo de resistencia por parte de los agentes patógenos, efectos secundarios indeseables en ocasiones graves y por las limitaciones en su costo y vías de administración. Sin embargo, uno de los adelantos más importantes y que ha sido fundamental en el desarrollo de los nuevos antimicóticos es la definición de la célula fúngica en contraposición con otras formas eucarióticas, en especial las de mamíferos. Las diferencias están encabezadas por la presencia de ergosterol –y no de colesterol– como el esterol más importante de la membrana celular (excepto en Pneumocystis jirovecii), así como por la producción de quitina y β-glucanos como parte de la estructura de la pared celular. También están la vía del ácido α-aminoadípico para la síntesis de lisina y disimilitudes en la síntesis de ácido nucleico y los mecanismos de división nuclear. En los hongos, la pared celular tiene una función similar a la de la pared celular de las bacterias, y no existe en las células de mamíferos, por lo que ahora se considera el sitio ideal para la inhibición de la biosíntesis de los dos importantes componentes mencionados: glucanos y quitina.

En los últimos años, se han producido cambios sobresalientes en cuanto a datos epidemiológicos, diagnóstico, pronóstico y tratamiento de las micosis, en especial de las invasivas. Los problemas actuales para el uso de antifúngicos son la presencia de un mayor número de infecciones sistémicas, el uso de inmunosupresores y citotóxicos, la pandemia de infección por virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/ SIDA), las infecciones por hongos emergentes, la posible resistencia a azoles ...

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