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ESTUDIO DE LAS ENFERMEDADES DEL SEGMENTO ANTERIOR: FUNDAMENTOS Y APLICACIONES PRÁCTICAS*

La evaluación de las estructuras del segmento anterior, que incluyen córnea, cámara anterior, iris, ángulo iridocorneal, cuerpo ciliar y cristalino, es parte integral de la exploración oftalmológica. Como complemento de una revisión completa con biomicroscopía con lámpara de hendidura y gonioscopia (que requiere una lente especializada de contacto), se han desarrollado instrumentos para mejorar la práctica clínica y la investigación. A continuación se mencionan los auxiliares diagnósticos más relevantes para las enfermedades del segmento anterior.

Topografía corneal

Las mediciones de la córnea han evolucionado notablemente con el transcurso de los años. Inicialmente se emplearon queratoscopios y queratómetros para medir la curvatura corneal. Debido a los avances en cirugía corneal y cirugía refractiva, la topografía corneal ha sido esencial en el diagnóstico de enfermedades corneales, planeación preoperatoria, desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas, y se ha convertido en una herramienta indispensable en la práctica de la oftalmología en general.

Los mapas topográficos comenzaron con anillos blancos y negros creados por el oftalmólogo portugués Antonio Plácido en 1880 (Fig. 41–1), comparándolos con valores previamente conocidos. Posteriormente, Javal añadió los discos de Plácido para obtener mejores mediciones queratométricas (de curvatura corneal). Allvar Gullstrand (Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1911, por sus trabajos en fisiología ocular y óptica empleando matemáticas avanzadas para calcular el ojo esquemático) inventó el fotoqueratoscopio, lo cual, junto con posteriores avances informáticos, permitió el desarrollo de las topografías computarizadas actuales.

Fig. 41–1.

Representación de anillos concéntricos de Plácido para inferir las diferentes curvaturas de la córnea.

En la actualidad diversos topógrafos corneales continúan empleando los anillos de Plácido para inferir mediciones de la curvatura corneal (Fig. 41–2). Sin embargo, la topografía moderna se basa en múltiples fotografías según el principio de Scheimpflug. Las imágenes de la forma corneal pueden analizarse de manera cualitativa y cuantitativa.

Fig. 41–2.

Topografía corneal; se muestra mapa de curvatura, queratométrico o de superficie. La escala de colores representada en dioptrías. Los colores cálidos (rojos) indican mayor curvatura, mientras que los colores fríos (azules) indican menor curvatura.

Entre las mediciones que nos dan los topógrafos corneales, las de mayor utilidad son los mapas de curvatura (queratométricos o de superficie), los cuales sirven para detectar ectasias corneales cuando las queratometrías son muy curvas o irregulares. Otro mapa importante es el paquimétrico (o de grosores; Fig. 41–3), que nos orienta hacia la detección de patologías: por ejemplo, si la córnea es muy delgada, sospechamos queratocono (la córnea promedio debe medir alrededor de 550 micras o micrómetros, es decir, 0.55 milímetros); o bien, si la córnea es muy gruesa, debemos sospechar edema corneal o falla endotelial.

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