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BIOCOMBUSTIBLE: RODANDO TU AUTO GRACIAS A LA FOTOSÍNTESIS

Usamos combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) para la gran mayoría de nuestras necesidades energéticas. Pero el suministro de combustible fósil es finito y se está acabando. Las nuevas tecnologías de la minería y la extracción, como la estimulación hidráulica, permiten que se extraiga más combustible del suelo, pero todavía hay un límite para lo que está disponible. Mientras tanto, el sol baña todo nuestro planeta con su energía. En la actualidad recolectamos una fracción minúscula de esta luz usando paneles solares, pero estos son caros e ineficientes. Mientras tanto, las plantas, las algas y las bacterias han estado convirtiendo la luz en energía química durante más de 1 000 millones de años, y es su biomasa sobrante enterrada bajo tierra lo que dio origen a los combustibles fósiles que quemamos hoy. ¿Qué pasaría si pudiéramos aprovechar estos organismos para producir combustible? Nadie ha encontrado una forma de producir biocombustible (combustible derivado de organismos vivos) a un precio que pueda competir con los combustibles fósiles. Sin embargo, la promesa de tales biocombustibles ha provocado un intenso esfuerzo de investigación y desarrollo. En este capítulo veremos cómo las plantas convierten la luz del sol en energía química para apoyar su propio crecimiento y metabolismo.

6.1 EL ORIGEN DE LA FOTOSÍNTESIS

Las formas de vida más antiguas de la Tierra deben haber obtenido sus materias primas y energía a partir de moléculas orgánicas simples disueltas en su entorno acuoso. Estas moléculas orgánicas debieron formarse abióticamente, es decir, como resultado de reacciones químicas no biológicas que ocurrieron en los mares primitivos. Por tanto, de la misma manera como sobrevivimos con nutrientes tomados de nuestro medio ambiente, así también debieron haberlo hecho las formas de vida originales. Los organismos que dependen de una fuente externa de compuestos orgánicos se llaman heterótrofos.

El número de organismos heterotróficos que vivieron en la Tierra primitiva debió haber sido severamente restringido ya que la producción espontánea de moléculas orgánicas ocurre de forma muy lenta. La evolución de la vida en la Tierra recibió un tremendo impulso con la aparición de organismos que emplearon una nueva estrategia metabólica. A diferencia de sus predecesores, estos organismos podían fabricar sus propios nutrientes orgánicos a partir de los tipos más simples de moléculas inorgánicas, como el dióxido de carbono (CO2) y el sulfuro de hidrógeno (H2S). Los organismos capaces de sobrevivir con CO2 como su principal fuente de carbono se llaman autótrofos.

La fabricación de moléculas orgánicas complejas a partir de CO2 requiere la entrada de grandes cantidades de energía. En el transcurso de la evolución, han cambiado dos tipos principales de autótrofos que pueden distinguirse por su fuente de energía. ...

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