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VENENOS, MEDICAMENTOS Y EL CITOESQUELETO

La Amanita phalloides, también conocida como sombrerillo u hongo de la muerte, es un pequeño hongo de apariencia inocua que se encuentra en regiones boscosas de Europa. A veces mal identificado por uno de sus primos comestibles, el hongo de la muerte ha sido responsable de la mayoría de las intoxicaciones por hongos en el mundo. El hongo de la muerte produce dos grupos principales de toxinas peptídicas multicíclicas: las amatoxinas, que son potentes inhibidores del RNA polimerasa II, y las falotoxinas. La faloidina, una de las falotoxinas producidas por este hongo, se aisló por primera vez en la década de 1930 y más adelante se descubrió que envenenaba las células uniéndose estrecha y específicamente a los filamentos de actina del citoesqueleto. Las mismas características que hacen que la faloidina sea una toxina efectiva también la han convertido en una poderosa herramienta para los biólogos celulares. Hoy en día la faloidina marcada fluorescentemente se encuentra de forma generalizada en los laboratorios de biología celular, ya que es uno de los principales medios para identificar y caracterizar el citoesqueleto de actina de las células fijadas bajo el microscopio óptico.

Otras toxinas del citoesqueleto han demostrado tener usos médicos importantes además de su utilidad en el laboratorio. Por ejemplo, los pedúnculodel azafrán de otoño (Colchicum autumnale) se han usado para tratar el dolor en las articulaciones y la gota desde la antigüedad. En la década de 1800, los químicos aislaron la actividad de una pequeña molécula a la cual llamaron colchicina. Los primeros estudios sobre las células revelaron que el tratamiento con colchicina resultó en una dramática detención de la metafase, con los cromosomas de muchas células totalmente condensados y alineados en el centro de la célula. Más tarde se descubrió que esta detención mitótica era el resultado de la alta afinidad de la colchicina a la tubulina, lo que impedía el ensamblaje de microtúbulos. La colchicina ha demostrado ser útil en los laboratorios, particularmente en los estudios de cariotipo, donde fue fundamental para determinar la cantidad correcta de cromosomas en humanos. La colchicina también continúa siendo uno de los medicamentos más recetados para el tratamiento de la gota, a pesar de su estrecho rango terapéutico (una medida de la diferencia entre una dosis tóxica y una terapéutica).

Las redes de actina del borde de ataque de una célula móvil se muestran en esta ilustración. La actina se muestra en tonos de azul y verde, limitando la proteína en púrpura, el Arp2/3 en amarillo y la tropomiosina en rosa.

FUENTE: Cortesía de Janet Iwasa y Dyche Mullins.

El taxol (también conocido por su nombre genérico, paclitaxel) es probablemente el fármaco citoesquelético más famoso. El efecto citotóxico del taxol se observó por primera vez en la década de 1960 durante una detección a gran ...

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