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LA CONFERENCIA DE ASILOMAR

Los rápidos avances en la tecnología del DNA recombinante a principios de la década de 1970 proporcionaron a los investigadores la capacidad de “cortar y pegar” el DNA de diferentes organismos, como los virus y las bacterias, por primera vez. Aunque era evidente el potencial investigativo para tal manipulación del DNA, muchos científicos estaban preocupados por los posibles riesgos que esta nueva tecnología representaba para la salud humana y el medio ambiente. En respuesta, un grupo de investigadores dirigido por el bioquímico de Stanford Paul Berg pidió una moratoria voluntaria internacional sobre los experimentos con el DNA recombinante en 1974. Al año siguiente, Berg y otros organizaron una conferencia internacional en el Centro de Conferencias Asilomar en Pacific Grove, California, para abordar las preocupaciones con respecto al uso de la tecnología del DNA recombinante. La Conferencia de Asilomar de 1975 reunió a 140 biólogos moleculares, abogados, funcionarios gubernamentales y periodistas con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y la Academia Nacional de Ciencias. Durante varios días, los asistentes discutieron (y argumentaron sobre) los riesgos potenciales asociados con diferentes tipos de experimentos y los métodos para minimizar al máximo estos riesgos. Al final de la reunión, se llegó a un acuerdo para levantar la moratoria y permitir que la investigación continuara con un conjunto de restricciones definidas. Las pautas establecidas en la reunión de Asilomar fueron adoptadas por el NIH al año siguiente.

Una ilustración de la proteína Cas9, la endonucleasa de DNA guiada por RNA que se utiliza en la edición del genoma basado en CRISPR. La proteína Cas9 (púrpura) se asocia con un RNA guía (columna vertebral púrpura con bases blancas) y explora a lo largo del DNA genómico en busca de un segmento de DNA (cadena principal azul con bases blancas) que coincida con el RNA guía. Cuando encuentra esta coincidencia, divide el DNA en ese punto.

Más recientemente, el desarrollo de las nuevas tecnologías que allanan el camino para la edición del genoma humano ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de convocar una reunión similar a la histórica conferencia de Asilomar. De particular preocupación ética es el potencial de las técnicas de edición del genoma para ser utilizadas en la ingeniería genética de embriones humanos. En una carta a Science publicada en abril de 2015, un grupo de investigadores dirigido por Jennifer Doudna (Universidad de California, Berkeley) ha pedido una prohibición global de las modificaciones del genoma en las células germinales humanas y un aumento de las discusiones con el público sobre la edición del genoma. La carta también convoca a una reunión de investigadores, especialistas en ética, abogados y público para que se consideren los méritos y riesgos de la edición del genoma, y para recomendar las políticas donde se necesiten.

18.1 EL MICROSCOPIO ÓPTICO

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