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PERSPECTIVA GENERAL DE LA ANATOMÍA DE LA MÉDULA ESPINAL

La médula espinal comienza donde termina el bulbo raquídeo, y transcurre desde el agujero occipital en la base del cráneo hasta alrededor del nivel de la primera vértebra lumbar (L1) (figura 5–1). La médula espinal se divide en regiones cervical, torácica, lumbar y sacra. Las regiones cervical y torácica de la médula espinal corresponden a las regiones cervical y torácica de la columna vertebral. Sin embargo, la médula espinal es más corta que la columna vertebral y, así, la región lumbar de la médula espinal en realidad corresponde a la parte torácica inferior de la columna vertebral, y la región sacra de la médula espinal está alojada en una región corta llamada cono medular, aproximadamente al nivel de las vértebras L1-L2. En toda la columna vertebral, las raíces dorsales entran, y las raíces ventrales salen, por los agujeros neurales de las vértebras que corresponden a su nivel de origen/salida en la médula espinal. En los niveles cervical y torácico, los agujeros correspondientes tienen localización adyacente a los niveles de la médula espinal con los cuales se asocian. Dado que la médula espinal termina en L1, por debajo de L1, las raíces nerviosas lumbosacras (cauda equina o cola de caballo) deben descender para alcanzar sus agujeros de salida correspondientes (que se comentan con mayor detalle en los capítulos 15 y 17).

Figura 5–1

Esquema de una vista lateral de la médula espinal y de las raíces nerviosas en relación con la columna vertebral. Reproducida con autorización de Aminoff M, Greenberg D, Simon R: Clinical Neurology, 9th ed. New York: McGraw-Hill Education; 2015.

Los tractos corticoespinales laterales, las vías de la columna dorsal y los tractos anterolaterales (espinotalámicos) son las tres vías más importantes desde el punto de vista clínico para la localización clínica dentro de la médula espinal. Las vías simpática y parasimpática también cruzan la médula espinal, y hay otros tractos (p. ej., tectoespinal, rubroespinal, vestibuloespinal) que desempeñan papeles en la postura y el control motor, pero que por lo general no se evalúan en neurología clínica. Las vías espinocerebelosas que llevan información propioceptiva al cerebelo se comentarán en el contexto del cerebelo en el capítulo 8.

Los tractos corticoespinales laterales se encuentran en posición lateral y posterior en la médula espinal, las columnas dorsales, en posición posterior y medial, y los tractos anterolaterales (espinotalámicos) (como su nombre lo indica), en posición anterior y lateral (figura 5–2).

Figura 5–2

Esquema de un corte axial de la médula espinal. En este diagrama se muestran las ubicaciones de las tres vías principales clínicamente importantes y su laminación: tractos corticoespinales, columnas dorsales y tractos anterolaterales (espinotalámicos). Reproducida con autorización de Waxman S: Clinical Neuroanatomy, 27th ed. New York: McGraw-Hill Education; 2013.

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