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I. INDICACIONES

  1. Evacuación de urgencia de aire o líquido del espacio pericárdico en el tratamiento del taponamiento cardiaco (incapacidad para expandir el corazón con disminución del volumen sistólico y del gasto cardiaco) con inestabilidad hemodinámica causada por derrame pericárdico (acumulación del exceso de líquido en el espacio pericárdico) o neumopericardio (acumulación de aire en el espacio pericárdico). Son fundamentales el reconocimiento e intervención tempranas y pueden salvar la vida, porque la mortalidad puede ser elevada (hasta 67%).

    1. Taponamiento cardiaco secundario a derrame pericárdico. Una complicación poco común pero que pone en riesgo la vida por la colocación de catéteres venosos centrales, lo que incluye catetér central insertado por vía periférica (PICC, peripherally inserted central catheter) y catéter venoso umbilical (UVC, umbilical venous catheter). La incidencia es de 1% a 3%. La causa es poco clara, pero se han propuesto causas que incluyen la punción directa de un vaso sanguíneo o del miocardio (en recién nacidos [RN] pueden encontrarse áreas de debilidad y muscularización incompleta) por la punta del catéter durante la introducción, o perforación tardía como consecuencia de la erosión de la pared cardiaca o vascular. Mantener un elevado índice de sospecha clínica en RN con catéter central y colapso cardiovascular súbito que no responde al tratamiento de reanimación o tiene resistencia a las compresiones externas y sin fuga de aire valorada por transiluminación torácica. Los posibles signos incluyen hipotensión, taquicardia, disminución de los ruidos cardiacos, hipoperfusión, disminución de la saturación arterial de oxígeno, aumento de la presión venosa yugular (muy difícil de valorar en RN), actividad eléctrica sin pulso en un paciente con catéter central y pulso paradójico (disminución de la presión arterial sistólica >10 mmHg durante la inspiración, observado en un trazo de presión arterial y en la ecocardiografía). La tríada de Beck (hipotensión, aumento de la presión venosa yugular y disminución de los ruidos cardiacos) se describe en casos de taponamiento cardiaco. El derrame pericárdico es más común con catéteres en la aurícula derecha; la mediana de tiempo para la aparición es de tres días después de la colocación del catéter (intervalo, 0 a 37 días). La radiografía de tórax podría no ser diagnóstica; el ecocardiograma confirma el diagnóstico, pero puede retrasar el tratamiento. Nota: pueden ocurrir derrame pericárdico y taponamiento cardiaco con un catéter venoso central en posición correcta. Parece que la nutrición parenteral total (en especial los lípidos intravenosos) permean hacia el intersticio y hacia la cavidad pericárdica.

    2. Taponamiento cardiaco secundario a neumopericardio. Es muy poco frecuente pero muy peligroso y por lo general ocurre con otros síndromes de fuga de aire, enfermedad pulmonar grave, antecedentes de reanimación demasiado enérgica o antecedente de ventilación mecánica asistida. Es fundamental el reconocimiento temprano (véanse los signos antes mencionados) y la intervención oportuna. La radiografía torácica puede ser diagnóstica con un área radiolúcida alrededor de la silueta cardiaca (fig. 12–21).

  2. Para la obtención de líquido pericárdico para estudios diagnósticos en casos de derrame pericárdico. El derrame ...

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