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VALORACIÓN DEL RIÑÓN Y LAS VÍAS URINARIAS

ANAMNESIS

Cuando se sospecha nefropatía, la anamnesis debe incluir lo siguiente:

  1. Enfermedades agudas o crónicas previas (p. ej., infección de vías urinarias, faringitis, impétigo, endocarditis, infección por derivación)

  2. Exantemas o dolor y tumefacción en las articulaciones

  3. Retraso en el crecimiento o falta de crecimiento

  4. Poliuria, polidipsia, enuresis, polaquiuria o disuria

  5. Documentación de hematuria, proteinuria u orina descolorida

  6. Dolor (abdominal, ángulo costovertebral o flanco) o traumatismo

  7. Aumento o pérdida repentina de peso o edema

  8. Exposición a drogas o toxinas

  9. Antecedentes del nacimiento que incluyan estudios ecográficos prenatales, oligohidramnios o polihidramnios, asfixia al nacimiento, características dismórficas y otras anomalías congénitas, masas abdominales, patrones de evacuación y cateterismo de la arteria umbilical

  10. Antecedentes familiares de nefropatía quística, hipertensión que incluya si fue de inicio temprano, nefritis hereditaria, hipoacusia, diálisis o trasplante renal

EXPLORACIÓN FÍSICA

Los aspectos importantes de la exploración física incluyen estatura, peso, percentiles del crecimiento, lesiones cutáneas (manchas “café con leche”, en forma de hoja de fresno o exantema cutáneo), palidez, edema o deformidades óseas. Las anomalías óticas, oculares o de los genitales externos pueden vincularse con alteraciones o enfermedades renales. La presión arterial debe medirse en un entorno tranquilo con un manguito manual de tamaño adecuado en la extremidad superior derecha, de manera idónea con el niño sentado con los pies apoyados en el suelo. El manguito debe cubrir dos tercios de la parte superior del brazo del paciente y se deben valorar los pulsos periféricos. El abdomen ha de palparse y auscultarse, buscando con atención nefromegalia, tumoraciones abdominales, estado de los músculos, ascitis o soplos.

VALORACIÓN DE LABORATORIO DE LA FUNCIÓN RENAL

Análisis de suero

Los indicadores estándar de la función renal son las concentraciones séricas de nitrógeno ureico y creatinina, cuya proporción normalmente es de alrededor de 10:1. Esa proporción aumenta cuando la perfusión renal o el flujo de orina disminuyen, como en la obstrucción o deshidratación de las vías urinarias. Dado que estos y otros factores (p. ej., consumo de nitrógeno, catabolismo, uso de corticoesteroides) afectan más los valores de nitrógeno ureico sanguíneo que las concentraciones de creatinina, el indicador único más confiable de la función glomerular es el valor sérico de la creatinina. Por ejemplo, un aumento de la creatinina sérica de 0.5 a 1.0 mg/dL representa una disminución de 50% de la tasa de filtración glomerular (GFR, glomerular filtration rate). Las normas para la creatinina sérica se relacionan con la masa muscular, por tanto, sólo los adolescentes más grandes deben tener concentraciones mayores de 1 mg/dL. La cistatina C sérica es un indicador adicional de la función glomerular, independiente de la masa muscular. La cistatina C es un inhibidor de la cisteína proteasa que producen todas las células nucleadas y que liberan en la sangre. Las células tubulares renales la resorben y catabolizan. Hoy día, ...

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