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PATOGENIA Y EPIDEMIOLOGÍA

Patogenia y transmisión

El virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) es un retrovirus que ingresa y luego integra su ácido nucleico en el DNA de las células del sistema inmunitario, como los linfocitos T colaboradores (linfocitos T CD-4), monocitos y macrófagos. La función y el número de los linfocitos T CD-4 y las otras células afectadas se reducen por la infección que produce el HIV, cuyas consecuencias son defectos profundos en la inmunidad celular y humoral. El HIV se encuentra en la sangre, el semen, los líquidos preseminales, las secreciones rectales y vaginales, y la leche materna. La transmisión se produce por contacto sexual, al compartir agujas contaminadas y por la transmisión perinatal (en el útero, periparto, lactancia). En raras ocasiones, los lactantes adquieren el HIV de alimentos premasticados por una persona con HIV. El contacto casual, en el aula o en el hogar, con una persona infectada con HIV no representa riesgo de transmisión en ausencia de contacto con sangre o secreciones con sangre. La exposición resultante de pinchazos accidentales con agujas o, en raras ocasiones, la exposición de la mucosa a la sangre puede ocurrir, en primer lugar, en entornos de atención médica.

En el momento de la exposición, el HIV migra a los ganglios linfáticos regionales, se replica y se propaga a los tejidos linfoides por todo el cuerpo. Basado en modelos de primates no humanos, el virus replicante se disemina a las 48 horas después de la infección. Alrededor de dos semanas después de la exposición, se detecta un alto nivel de virus en el torrente sanguíneo. En adultos sin tratamiento, el nivel de viremia disminuye de manera simultánea con la aparición de una respuesta inmunitaria del huésped específica contra el HIV, hasta que la viremia plasmática alcanza un nivel de estado estable cerca de seis meses después de la infección primaria. Por lo general, a esto sigue un periodo asintomático, que dura de 1 año a más de 12 años, sin embargo, la viremia y la activación inmunitaria en curso provocan lesiones en el sistema inmunológico y otros órganos.

Los lactantes con infección perinatal por HIV tienen viremia que aumenta en forma abrupta después del nacimiento, para alcanzar un pico al primer o los dos meses de edad. A diferencia de los adultos, los lactantes tienen una disminución gradual de la viremia plasmática que se extiende hasta los 4–5 años; sin tratamiento, hasta 50% de los lactantes experimentan una rápida progresión de la enfermedad a sida o muerte a la edad de 2 años.

La infección por HIV, en ausencia de tratamiento, causa una incompetencia inmunitaria progresiva con la pérdida característica del número de linfocitos T CD-4, lo que lleva a condiciones que cumplen con la definición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y, por último, la muerte. El sida se diagnostica cuando una persona infectada con HIV desarrolla cualquiera de las ...

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