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INTRODUCCIÓN

La tasa de infecciones de transmisión sexual (STI, sexually transmitted infections) adquiridas durante la adolescencia permanece alta pese a programas educativos difundidos y acceso aumentado a atención médica. Hacia el último año de preparatoria (high school) en Estados Unidos, más de 50% de los jóvenes habrá tenido coito. Las tasas específicas para edad más altas para gonorrea, Chlamydia e infección por virus del papiloma humano (HPV, human papillomavirus) ocurren en adolescentes y adultos jóvenes (de 15–24 años de edad). Mientras que este grupo de edad sólo explica 25% de la población sexualmente activa, explica casi 50% de las infecciones de transmisión sexual incidentes. Los adolescentes contraen este tipo de infecciones a una tasa más alta que los adultos porque incurren en conducta sexual arriesgada, así como debido a factores biológicos relacionados con la edad, y a barreras para el acceso a la atención médica. En todo el territorio estadounidense los adolescentes pueden dar su consentimiento para el diagnóstico y tratamiento relacionados con las infecciones de transmisión sexual sin el consentimiento de los padres; en 18 Estados se permite la revelación a un padre, en otros lugares, la legislación estatal permite que los adolescentes den consentimiento para recibir asesoría en cuanto a virus de la inmunodeficiencia humana (HIV, human immunodeficiency virus) y práctica de pruebas para detectarlo. Dado que las leyes son distintas, los profesionales del cuidado de la salud deben estar enterados acerca de las definiciones legales con respecto a la edad de consentimiento y requisitos de confidencialidad en su localidad.

En adolescentes que ya han tenido experiencia en el ámbito sexual, los profesionales del cuidado de la salud deben realizar pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual y usar esta oportunidad para comentar sobre las prácticas que permiten disminuir los riesgos relacionados. Dado que no todos los adolescentes reciben atención preventiva regular, los profesionales del cuidado de la salud deben usar las visitas en busca de atención médica para ofrecer pruebas de detección e información. El asesoramiento sobre educación para la salud no debe emitir juicios y debe ser apropiado para el nivel de desarrollo, pero suficientemente exhaustivo como para identificar conductas arriesgadas, porque muchos adolescentes quizá no aceptarán fácilmente que tienen estas conductas.

SEXUALIDAD DEL ADOLESCENTE

El espectro de conducta sexual comprende tomarse de la mano y besarse, tocarse, masturbación mutua, contacto oral-genital, y coito vaginal y anal; cada una de estas prácticas tiene sus riesgos asociados. Ha ocurrido una tendencia pequeña, pero estadísticamente significativa en los datos epidemiológicos de conducta sexual arriesgada hacia menos involucramiento sexual e inicio más tardío del coito vaginal. En la Youth Risk Behavior Survey más reciente (2017) se reporta que 40% de los estudiantes de preparatoria (high school) ha tenido coito; 3.4% de los adolescentes comenzó la actividad sexual hacia los 13 años de edad. Hay diferencias raciales y de género; los adolescentes afroestadounidenses no hispanos reportan una ...

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