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TAXONOMÍA: EL VOCABULARIO DE LA MICROBIOLOGÍA MÉDICA

Sólo se necesita leer detenidamente la tabla de contenido de este libro para apreciar la diversidad de patógenos médicos asociados con enfermedades infecciosas. Se estima que en la actualidad tenemos la capacidad de identificar un número sorprendentemente pequeño de patógenos responsables de provocar enfermedades en los seres humanos. Esto se debe, en parte, a nuestra incapacidad de cultivar o ubicar estos organismos utilizando sondas moleculares. La diversidad de estos patógenos identificables es tan grande que resulta muy importante valorar las especificidades asociadas con cada agente infeccioso. La importancia de conocer estas diferencias es significativa, ya que cada agente infeccioso tiene características específicas adaptadas a un modo o modos particulares de transmisión, la capacidad de crecer en un hospedero humano (colonización), y uno o varios mecanismos que causan enfermedad (patología). Por tanto, un vocabulario que informe constantemente sobre las características particulares de los organismos infecciosos a los estudiantes, a los microbiólogos y en general a los trabajadores de la salud, es fundamental para evitar el caos que se produciría sin la existencia de pautas organizativas basadas en la taxonomía bacteriana (del griego taxon = estructuración); es decir, la clasificación de los organismos en un sistema ordenado que indica una relación natural.

Identificación, clasificación y nomenclatura son tres áreas separadas, pero interrelacionadas, de la taxonomía bacteriana. Cada una es esencial para alcanzar los objetivos finales de estudiar con exactitud las enfermedades infecciosas e informar sobre estas condiciones y otros aspectos de este campo, de una manera precisa, a quienes tienen la capacidad de actuar. y otros aspectos en este campo.

La identificación es el uso práctico de un esquema de clasificación para: 1) aislar y distinguir organismos específicos entre la compleja mezcla de la microbiota, 2) verificar la autenticidad o las propiedades especiales de un cultivo en un entorno clínico y 3) aislar el agente causante de una enfermedad. Este último aspecto puede conducir a la selección de tratamientos farmacológicos específicos dirigidos a su erradicación, a la creación de vacunas que mitiguen las patologías, o a la implementación de medidas de salud pública (p. ej., el lavado de las manos), que prevengan una mayor transmisión.

Los esquemas de identificación no son esquemas de clasificación, aunque pueden tener alguna similitud aparente. Por ejemplo, las publicaciones que han popularizado la literatura médica han informado que Escherichia coli es el agente causal del síndrome urémico-hemolítico (HUS, hemolytic-uremic syndrome) en niños. Existen cientos de cepas diferentes que son clasificadas como E. coli, pero sólo unas pocas están asociadas con HUS. Estas últimas cepas pueden ser “identificadas” entre las demás cepas de E. coli por la reactividad ante anticuerpos de sus antígenos O, H y K, como se describe en el capítulo 2 (p. ej., E. coli O157:H7). Sin embargo, están más ampliamente clasificados como miembros de la familia de las enterobacterias.

En el contexto microbiológico, la clasificación...

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