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INTRODUCCIÓN

Desde el siglo XVII se han utilizado fármacos en el tratamiento de enfermedades infecciosas (p. ej., quinina para la malaria y emetina para la amebiasis); sin embargo, la quimioterapia como ciencia comenzó en la primera década del siglo XX, una vez que se conocieron los principios de toxicidad selectiva, las relaciones químicas específicas entre los agentes patógenos microbianos y los fármacos, el desarrollo de la drogorresistencia y el papel de la terapia combinada. Los experimentos del médico y científico alemán Paul Erlich culminaron en la creación de las arsfenaminas, destinadas a la sífilis, que fue el primer régimen quimioterapéutico planificado.

La era actual de la quimioterapia antimicrobiana comenzó en 1935 con el descubrimiento de las sulfonamidas, por el médico y científico alemán Gerhard Domagk. En 1940 se demostró que la penicilina, descubierta en 1929 por el doctor e investigador escocés Sir Alexander Fleming, podría ser una sustancia terapéutica eficaz. Durante los siguientes 25 años, la investigación sobre agentes quimioterapéuticos se centró principalmente en las sustancias de origen microbiano conocidas como antibióticos. Después de aislar, concentrar, purificar y producir en masa la penicilina, se crearon la estreptomicina, las tetraciclinas, el cloranfenicol y muchos otros fármacos. Estas sustancias se aislaron originalmente de medios filtrados en los que habían crecido sus mohos y bacterias filamentosas respectivamente. La modificación sintética de los fármacos antes descritos ha sido prominente en el desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos.

En este capítulo se presentan los agentes antimicrobianos, utilizados comúnmente en el tratamiento de pacientes con infecciones bacterianas. La quimioterapia de virus, hongos y parásitos se describe en los capítulos 30, 45 y 46, respectivamente. En el capítulo 47 se puede encontrar información adicional sobre las pruebas de sensibilidad antimicrobiana respecto a las bacterias.

MECANISMOS DE ACCIÓN DE LOS FÁRMACOS ANTIMICROBIANOS

Los fármacos antimicrobianos actúan de varias maneras: por toxicidad selectiva, por inhibición de la síntesis y función de la membrana celular, por inhibición de la síntesis de proteínas o por inhibición de la síntesis de ácidos nucleicos.

TOXICIDAD SELECTIVA

Un agente antimicrobiano ideal exhibe una toxicidad selectiva, lo que significa que el medicamento es dañino para un patógeno sin causar daños al hospedero. A menudo, la toxicidad selectiva es relativa en lugar de absoluta; esto implica que un fármaco, a la concentración que tolera el hospedero, es nocivo respecto al microorganismo infeccioso.

La toxicidad selectiva puede ser una función de un receptor específico requerido para la unión del fármaco, o puede depender de la inhibición de acontecimientos bioquímicos que le resultan esenciales al patógeno, pero no al hospedero. Los mecanismos de acción de los medicamentos antimicrobianos se pueden describir bajo cuatro encabezados:

  1. Inhibición de la síntesis de la pared celular.

  2. Inhibición de la función de la membrana celular.

  3. Inhibición de la síntesis de proteínas (es decir, inhibición de la traducción y ...

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