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INTRODUCCIÓN

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad común, prevenible y tratable que se caracteriza por síntomas respiratorios persistentes y limitación en el flujo de la vía aérea. Estos síntomas son debidos a anormalidades de la vía aérea y/o alveolares, usualmente causados por exposición significativa a partículas o gases nocivos.1

Desde 1997, un esfuerzo multinacional de expertos en EPOC auspiciado inicialmente por la Organización Mundial de la Salud, el National Heart, Lung and Blood Institute y los Institutos de Salud en los Estados Unidos, se ha reunido periódicamente para delinear las mejores guías de atención enfocadas en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la EPOC. Desde 2011 dicho esfuerzo, hoy conocido como la iniciativa GOLD, anualmente publica un reporte con el estado del arte sobre dicha enfermedad.

La presentación de los puntos esenciales sobre manejo de la Exacerbación de la EPOC en Terapia Intensiva que está contenida en este capítulo se basa, primordialmente, en los principios contenidos en el último reporte (del año 2019) de la iniciativa GOLD, que está disponible de manera gratuita en el sitio web citado en la referencia 1 al final de este capítulo, y de donde se toma buena parte de la información contenida en el capítulo.

EXACERBACIÓN DE LA EPOC

Es definida como un empeoramiento agudo de los síntomas respiratorios que requiere de una terapia adicional. Usualmente el paciente se presenta por empeoramiento de alguno de los signos clínicos cardinales de la EPOC: disnea, tos, producción de expectoración (que suele aumentar y/o cambiar de calidad en los pacientes tosedores crónicos), sibilancias y opresión torácica.

Hoy sabemos que las exacerbaciones o agudizaciones de la EPOC producen frecuentemente un deterioro clínico y funcional más pronunciado a largo plazo en los pacientes exacerbados, lo cual ha hecho que los esfuerzos actuales en investigación se dirijan a encontrar aquellos subgrupos de pacientes que se exacerben más que otros y, en consecuencia, a aquellas terapias que permitan prevenir y tratar más efectivamente la aparición de dichas exacerbaciones.

Sin embargo, una vez que la exacerbación aparece, es importante tratarla eficazmente. El tratamiento se enfoca en disminuir el impacto de la exacerbación actual y en prevenir la aparición de exacerbaciones ulteriores.1

DECISIÓN DE HOSPITALIZACIÓN

Aunque existen diferentes grados de gravedad de las exacerbaciones, sólo las exacerbaciones graves requieren un manejo intrahospitalario. De éstas, sólo las que producen falla respiratoria aguda son las que deben ser hospitalizadas en las áreas de Medicina Crítica, y es en las que se centrará especialmente la presentación de este capítulo.

En las guías GOLD se refieren como indicaciones potenciales de hospitalización las siguientes:1

  • Síntomas graves, como empeoramiento súbito de disnea en reposo, taquipnea, desaturación arterial, confusión o somnolencia.

  • Falla respiratoria aguda.

  • Aparición de nuevos signos físicos (por ejemplo, cianosis o edema periférico).

    ...

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