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INTRODUCCIÓN

Los organismos unicelulares intercambian gases (oxígeno y CO2), agua, nutrimentos y productos de desecho metabólicos (urea, ácido úrico, protones) utilizando mecanismos de difusión con el medio que les rodea. Sin embargo, cuando aparecieron los organismos multicelulares y la distancia existente entre las células y el medio externo fue en aumento, se hizo evidente que los mecanismos de difusión con el medio ambiente no eran los adecuados para realizar dichos intercambios. Por tanto, era necesario disponer de un sistema circulatorio que permitiera aportar O2 y nutrientes a todas las células del organismo en función de sus necesidades y, al mismo tiempo, eliminar los productos de desecho.

El aparato circulatorio se compone de una bomba o motor circulatorio (corazón) y unos conductos de transporte (vasos sanguíneos) que comienzan (arterias) y acaban (venas) en el corazón, y a través de los cuales circula un fluido, la sangre. La función principal del corazón es bombear la sangre con poco O2 que llega desde el territorio venoso de baja presión hacia los pulmones, donde se oxigena, y a continuación enviar la sangre rica en O2 y nutrientes a través del sistema arterial de alta presión hacia los distintos tejidos de acuerdo con las necesidades metabólicas del organismo. Además, el sistema circulatorio facilita la rápida comunicación intercelular gracias al transporte de hormonas, neurotransmisores y mediadores inflamatorios e inmunitarios celulares y participa en la regulación de la temperatura corporal. En este capítulo se revisan la anatomía macroscópica, las características ultraestructurales y las bases del acoplamiento excitación-contracción-relajación del músculo cardiaco.

ANATOMÍA MACROSCÓPICA DEL CORAZÓN

El corazón es un órgano muscular hueco de unos 300 g de peso, en forma de cono invertido, con el vértice dirigido hacia abajo, hacia adelante y hacia la izquierda, y la base hacia arriba, que se extiende entre la segunda costilla y el quinto espacio intercostal. Consta de cuatro cavidades o cámaras (figura 35–1), las dos superiores se denominan aurículas y las dos inferiores se conocen como ventrículos, que están separadas entre sí por el esqueleto fibroso, así como por los correspondientes septos o tabiques, interauricular e interventricular, que impiden que se mezcle la sangre de los dos lados, derecho e izquierdo, del corazón. Por tanto, cada mitad del corazón, derecha e izquierda, funcionan como bombas independientes conectadas en serie.

Figura 35–1

A) Anatomía macroscópica del corazón. B) Localización y estructura de las válvulas auriculoventriculares (mitral y tricúspide) y semilunares (pulmonar y aórtica).

Las aurículas son cavidades que presentan una pared delgada y presiones bajas. Su función es almacenar la sangre que procede del territorio venoso sistémico (aurícula derecha) y pulmonar (aurícula izquierda) durante la contracción (sístole) ventricular. La sangre llega a la aurícula derecha a través de tres venas: la cava superior (drena ...

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