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ELECTROCARDIOGRAMA

Las células miocárdicas generan una actividad eléctrica o potencial de acción, que se transmite con facilidad por todo el organismo. En cualquier lugar del organismo donde se coloque un electrodo se registrará esta señal eléctrica, que, enviada a un polígrafo, dibuja un trazado con una serie de deflexiones que se denomina electrocardiograma (ECG). En el ECG convencional, los electrodos se colocan sobre la piel de las cuatro extremidades y en seis puntos convencionales de la región torácica anterior.

El ECG es una prueba diagnóstica básica que brinda información sobre la frecuencia cardiaca, forma, tamaño y funcionamiento del corazón en situación normal y patológica. Permite identificar patologías que afectan al crecimiento por aumento del grosor y dilatación de las cavidades. Detecta los defectos de perfusión de las paredes ventriculares en situaciones de isquemia aguda (infartos o síndromes coronarios agudos) y crónica. Registra las alteraciones del ritmo cardiaco al identificar el tipo de arritmia, su origen, frecuencia y el riesgo implícito de la misma. Diagnostica los trastornos de la conducción cardiaca, los bloqueos y niveles a los que ocurren y los síndromes de preexcitación y, por último, permite sospechar trastornos genéticos como las canalopatías responsables de muerte súbita. Es una prueba no invasiva, sencilla de realizar y almacenar, barata, repetible, ampliamente disponible, sin efectos secundarios, que se realiza por centenares de miles al año en cada hospital. Es la prueba complementaria más utilizada en cardiología.

FISIOLOGÍA DE LA CÉLULA MIOCÁRDICA

La célula miocárdica en reposo está polarizada. Tiene un equilibrio de cargas eléctricas a uno y otro lado de la membrana celular. El exterior aparece cargado positivamente y el interior tiene cargas negativas. Si se mide con un voltímetro y dos electrodos, uno en el interior de la célula y otro en el exterior, se registra una diferencia de potencial estable de −90 mV (negativo) en el interior respecto al exterior. En esta situación de reposo, las cargas positivas exteriores están formadas por cationes de Na+. Las cargas negativas interiores están formadas por la concentración de cationes de potasio K+ (figura 37–1).

Figura 37–1

Modelo de célula miocárdica despolarizada, en reposo, con las cargas iónicas equilibradas a cada lado de la membrana. Proceso de despolarización con entrada de cargas positivas (Na+) y salida de cargas negativas (K+), que produce el potencial de acción. En el proceso de repolarización se produce el cambio inverso de las cargas iónicas hasta llegar de nuevo a la célula polarizada en reposo.

Al aplicar un estímulo a la célula en reposo que supere su potencial umbral, se produce una despolarización o potencial de acción transmembrana (que se acompaña de contracción) debido a un cambio de cargas eléctricas a través de canales iónicos en la membrana celular. Los cationes positivos ...

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