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INTRODUCCIÓN

La neurohipófisis, también conocida como hipófisis posterior o pituitaria posterior, es uno de los componentes del complejo sistema neurohumoral, que coordina las respuestas fisiológicas a los cambios en el entorno interno y externo. Está formada por el tracto supraóptico-hipofisario, que es el haz de fibras nerviosas, o axones distales, que se origina en los cuerpos celulares de las neuronas magnocelulares, cuya ubicación se encuentra en los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo, y termina en el lóbulo posterior de la hipófisis. La neurohipófisis es la base estructural del sistema neurohumoral que coordina el equilibrio de fluidos y la función reproductiva a través de la acción de dos hormonas peptídicas: hormona antidiurética (ADH o vasopresina) o arginina vasopresina y oxitocina, de modo que constituye un ejemplo de neurosecreción, es decir, de síntesis y secreción de hormonas por células nerviosas. La ADH es el principal regulador endocrino de la excreción renal de agua, y facilita las respuestas fisiológicas adaptativas que deben tener lugar para mantener el volumen y osmolalidad plasmáticos. La oxitocina es importante en el parto y la lactancia, sin embargo, en la actualidad existen datos que respaldan un papel más amplio para ambos péptidos, particularmente en la neurorregulación de la conducta compleja.

ANATOMÍA DE LA NEUROHIPÓFISIS

La neurohipófisis deriva del prosencéfalo durante el desarrollo y se compone predominantemente de tejido nervioso. Se encuentra debajo del hipotálamo, con el que forma una unidad estructural y funcional (figura 71–1). El núcleo supraóptico está situado a lo largo de la parte proximal del tracto óptico. Consiste en los cuerpos celulares de neuronas discretas vasopresinérgicas y oxitocinérgicas magnocelulares que se proyectan hacia la neurohipófisis a lo largo del tracto supraóptico-hipofisario. Durante la embriogénesis, las células neuroepiteliales que recubren el tercer ventrículo maduran hacia neuronas magnocelulares mientras migran lateralmente y por encima del quiasma óptico para formar el núcleo supraóptico. El núcleo paraventricular también contiene neuronas discretas vasopresinérgicas y oxitocinérgicas magnocelulares, que también se proyectan hacia la neurohipófisis a lo largo del tracto supraóptico-hipofisario.

Figura 71–1.

Unidad hipotálamo-neurohipofisaria, compuesta por los núcleos supraóptico (NSO) y paraventricular (NPV) del hipotálamo donde se sintetizan las hormonas oxitocina y vasopresina, los axones que atraviesan el tallo hipofisario y los terminales axónicos que se localizan en la neurohipófisis (NH), donde se almacenan las hormonas y se liberan a la circulación. También se muestran la adenohipófisis (AH), el quiasma óptico (QO) y la eminencia media (EM).

En su caso, las células neuroepiteliales migran hasta las paredes del tercer ventrículo durante el desarrollo embrionario. Asimismo, su organización es mucho más compleja que la del núcleo supraóptico y varía entre especies; por ejemplo, en el ser humano se han identificado cinco subnúcleos. Contiene neuronas parvicelulares adicionales y más pequeñas que se proyectan hacia la eminencia media y áreas extrahipotalámicas que incluyen el prosencéfalo, el ...

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