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INTRODUCCIÓN

La lesión esofágica por cáusticos ocurre por ingestión accidental (por lo general en niños) o de forma deliberada (intento suicida) de un álcali o un ácido en forma líquida o cristalina (limpiadores de cañerías, etc.). La ingestión se continúa casi de inmediato de quemadura grave y grados variables de dolor torácico, náusea, disfagia y sialorrea. La aspiración ocasiona estridor y sibilancias. La exploración inicial debe dirigirse al estado circulatorio así como a la valoración de la permeabilidad de las vías respiratorias y de la mucosa orofaríngea, incluida la laringoscopia. Los pacientes sin síntomas graves (disnea, disfagia, sialorrea, hematemesis) o lesiones orofaríngeas tienen baja probabilidad de tener lesión gastroesofágica grave. Todos los demás pacientes al inicio son internados en la unidad de cuidados intensivos. Se obtienen radiografías torácicas y abdominales en busca de neumonitis o perforación libre. El tratamiento inicial es de sostén, con soluciones intravenosas, inhibidores de la bomba de protones para evitar úlceras gástricas por estrés (pantoprazol o esomeprazol, 40 mg cada 12 h) y analgésicos. El lavado gástrico y los antídotos orales pueden ser peligrosos y por lo general no deben administrarse. Debe realizarse laringoscopia en pacientes con insuficiencia respiratoria para valorar la necesidad de traqueostomía. Suele realizarse endoscopia en las primeras 12 a 24 h para valorar la extensión de la lesión, en especial en pacientes con síntomas significativos o con lesiones orofaríngeas. Se identifica que muchos pacientes no tienen lesión de la mucosa del esófago o del estómago, lo que permite su alta precoz y el envío a los servicios psiquiátricos. Los pacientes con evidencia de daño leve (edema, eritema, exudados o úlceras superficiales) se recuperan con rapidez, tienen bajo riesgo de desarrollar estenosis y pueden avanzarse a dieta líquida y a una dieta regular en 24 a 48 h. Aquellos con signos de úlcera circunferencial, de lesiones profundas graves o necrosis (coloración negruzca) tienen alto riesgo (hasta 65%) de complicaciones agudas, lo que incluye perforación con mediastinitis o peritonitis, hemorragia, estenosis o fístulas traqueoesofágicas. Estos pacientes deben estar en ayuno y vigilarse estrechamente en busca de signos de deterioro que sean indicación para cirugía urgente con posible esofagectomía e interposición colónica o yeyunal. Se coloca una sonda de alimentación nasoentérica después de 24 horas. Luego de dos a tres días puede iniciarse la alimentación con líquidos si el paciente es capaz de tolerar sus secreciones. No se recomienda la administración de corticoesteroides ni de antibióticos. Se desarrollan estenosis esofágicas hasta en 70% de los pacientes con lesiones esofágicas graves semanas a meses después de la lesión inicial que requieren dilataciones recurrentes. La inyección endoscópica de corticoesteroides intralesionales (triamcinolona, 40 mg) incrementa el intervalo entre las dilataciones. El riesgo de carcinoma esofágico epidermoide es de 2% a 3%, por lo que está indicada la monitorización endoscópica por 15 a 20 años después de la ingestión de cáusticos.

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Cowan  T  et al. Acute esophageal injury and strictures following corrosive ingestions in a 27-year cohort. ...

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