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INTRODUCCIÓN

En una tercera parte de los pacientes con dolor torácico la valoración cardiaca es negativa; en consecuencia, los enfermos con dolor torácico no cardiaco recurrente representan un problema clínico difícil. La coronariopatía es común y puede manifestarse de manera atípica y se debe excluir antes de valorar otros factores.

Las causas del dolor torácico no cardiaco pueden incluir las siguientes.

A. AFECTACIÓN DE LA PARED TORÁCICA Y LA COLUMNA DORSAL

Se diagnostican con facilidad mediante la anamnesis y la exploración física.

B. REFLUJO GASTROESOFÁGICO

Hasta 50% de los pacientes tiene aumento del reflujo gastroesofágico ácido o se demuestra en el estudio de pH del esófago una correlación entre los episodios de reflujo ácido y el dolor torácico. Se recomienda un ciclo empírico por cuatro semanas de tratamiento supresor de ácido con un inhibidor de la bomba de protones en dosis altas (p. ej., omeprazol o rabeprazol, 40 mg por VO dos veces al día; lansoprazol, 30 a 60 mg por VO dos veces al día, o esomeprazol o pantoprazol, 40 mg por VO dos veces al día), sobre todo en pacientes con síntomas de reflujo. En individuos con síntomas persistentes se realiza un estudio ambulatorio del pH esofágico o impedancia y prueba de pH a fin de excluir de manera definitiva una relación entre los episodios de reflujo ácido y no ácido y los episodios de dolor torácico.

C. DISMOTILIDAD DEL ESÓFAGO

Las alteraciones de la motilidad esofágica, como el espasmo esofágico difuso o la peristalsis hipertensiva (esófago en cascanueces) son causas poco comunes de dolor torácico no cardiaco. Si hay dolor torácico y disfagia, debe obtenerse una esofagografía con bario en busca de pruebas de acalasia o espasmo difuso del esófago. No se realiza de forma sistemática manometría esofágica por la especificidad baja y la probabilidad mínima de encontrar un trastorno de importancia clínica, pero puede recomendarse en pacientes con síntomas frecuentes.

D. INCREMENTO DE LA SENSIBILIDAD VISCERAL

Algunos pacientes con dolor torácico no cardiaco informan que el dolor responde a diversos estímulos nocivos leves, como cantidades fisiológicamente normales de reflujo ácido, insuflación de globos dentro de la luz esofágica, inyección de edrofonio (estímulo colinérgico) intravenosa o manipulación con catéter intracardiaco. Las dosis bajas de antidepresivos, como 50 mg de trazodona o 10 a 50 mg de imipramina, reducen los síntomas de dolor torácico, y se cree que disminuyen la sensibilidad de aferentes viscerales. En un estudio con grupos cruzados y testigo realizado en 2010, más de 50% de los sujetos tratados con 75 mg de venlafaxina una vez al día al acostarse alcanzaron la mejoría sintomática, en comparación con solo 4% de los tratados con placebo.

E. TRASTORNOS PISCOLÓGICOS

En un número importante de pacientes ocurre ...

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