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BASES PARA EL DIAGNÓSTICO

  • Contracciones uterinas regulares y prematuras aproximadamente cada 5 min.

  • Borramiento o dilatación del cuello uterino, o ambas cosas.

GENERALIDADES

Por definición, el parto prematuro es el que ocurre antes de la semana 37 de gestación, y el trabajo de parto prematuro, con o sin rotura prematura de membranas fetales, es la causa de al menos 66% de todos los partos prematuros. La premadurez es el factor aislado más importante que contribuye a la mortalidad infantil y los supervivientes tienen riesgo de padecer una serie de complicaciones a corto y largo plazos. La mortalidad infantil y las tasas de deficiencia neurológica a largo plazo son inversamente proporcionales a la edad gestacional durante el nacimiento. La cúspide de viabilidad en la práctica contemporánea es de 23 a 25 semanas de gestación y los lactantes que nacen antes de las 23 semanas rara vez sobreviven. Cerca de 66% de los nacimientos con prematuridad ocurren entre las 34 y 36 semanas y seis días (llamado nacimiento de prematuridad tardía) y los resultados que se esperan a esta edad gestacional son bastante buenos. Sin embargo, es importante informar que incluso estos recién nacidos con prematuridad tardía tienen un riesgo bastante mayor tanto de morbilidad como de mortalidad frente a los lactantes que nacen a término.

Los factores de riesgo principales de un trabajo de parto de prematuridad espontánea comprenden antecedentes de parto prematuro y cuello uterino corto en la ecografía transvaginal. Las pacientes con uno o ambos factores de riesgo han sido en gran parte el centro de los estudios clínicos recientes sobre intervenciones destinadas a prevenir el parto prematuro. Los demás factores de riesgo conocidos son numerosos y comprenden raza afroamericana, embarazos múltiples, infección intrauterina, abuso de sustancias, tabaquismo, enfermedad periodontal y bajo estado socioeconómico.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

En mujeres con contracciones uterinas regulares y cambios del cuello uterino, el diagnóstico de parto prematuro es evidente. Sin embargo, es probable que síntomas como una sensación de presión pélvica, cólico o secreción vaginal sean las primeras quejas de las pacientes de alto riesgo que más tarde inician el trabajo de parto prematuro. Como estos síntomas pueden ser vagos y las contracciones uterinas irregulares son frecuentes, a veces es difícil establecer qué pacientes ameritan una valoración adicional. En algunos casos, esta distinción se facilita con la medición de la fibronectina fetal en muestras cervicovaginales. Esta prueba es más útil cuando resulta negativa (< 50 ng/mL), ya que el valor diagnóstico de un resultado negativo para el parto en los siete a 14 días siguientes es de 93% a 97%. Por lo tanto, un resultado negativo casi siempre significa que se puede tranquilizar a la paciente y enviarla a casa. Sin embargo, no se recomienda el uso de la fibronectina fetal como método de detección sistemática en mujeres asintomáticas por su baja sensibilidad.

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