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INTRODUCCIÓN

En las mujeres, las principales formas de adquirir el VIH es por contacto heterosexual y el uso de drogas inyectadas. La infección asintomática se vincula con una tasa normal de embarazos, sin riesgo de resultados adversos. No hay datos de que el embarazo produzca avance del sida.

Con anterioridad, 66% de los recién nacidos positivos para VIH adquirían la infección cerca del parto o durante éste. La detección sistemática de VIH en el embarazo, que incluye el uso de métodos rápidos en las unidades de labor y expulsión, así como la administración de antirretrovirales, ha disminuido de forma extraordinaria dicho riesgo de transmisión al 2%. En la paciente embarazada positiva a VIH deben solicitarse el recuento de células CD4, concentración de RNA plasmático y pruebas de resistencia (si hay virus detectable) en la primera visita prenatal. El tratamiento no debe esperar a los resultados de las pruebas de sensibilidad. Es necesario revisar el uso previo o actual de antirretrovirales. La mujer que había recibido un esquema aceptable antirretroviral no necesita interrumpirlo en el primer trimestre. También hay que buscar hepatitis C, tuberculosis, toxoplasmosis y citomegalovirus.

A las mujeres que no toman fármacos se les debe ofrecer tratamiento antirretroviral combinado (por lo general, una combinación doble de inhibidor de la transcriptasa inversa de nucleósido y un inhibidor de la proteasa reforzado con ritonavir) después de recibir asesoría sobre el impacto potencial del tratamiento en la madre y el feto (cap. 31). Se debe ofrecer tratamiento antirretroviral no obstante la carga viral y la cuenta de CD4. Debe determinarse si debe comenzarse en el primer o segundo trimestre caso por caso, pero debe iniciarse lo más pronto posible. Es posible empezar durante el primer trimestre después de explicar los riesgos y beneficios siempre y cuando la madre no sufra náusea o vómito. La mayoría de los fármacos utilizados para tratar el VIH/sida hasta la fecha ha resultado ser inocuo en el embarazo y tener una razón aceptable de riesgo/beneficio. El efavirenz se ha vinculado con anomalías (mielomeningocele) y es mejor no usarlo en el primer trimestre de embarazo. Sin embargo, no es necesario interrumpir el uso de efavirenz si la paciente se embaraza mientras toma el fármaco. Dolutegravir no se recomienda durante el primer trimestre por preocupaciones relacionadas con un mayor riesgo de defectos del tubo neural. El tratamiento estándar también incluye la administración de zidovudina intravenosa (2 mg/kg por vía IV durante 1 h seguida de 1 mg/kg por vía IV) iniciando 3 h antes de la cesárea y continuando a lo largo de la cirugía hasta el pinzamiento del cordón umbilical en mujeres cuya carga viral cerca del parto sea mayor o igual a 1 000 copias/mL o se desconozca. El tratamiento antirretroviral en el horario habitual del paciente debe continuar durante el trabajo de parto. La zidovudina intravenosa no es necesaria para las mujeres que cumplen con el tratamiento antirretroviral con una ...

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