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INTRODUCCIÓN

Pueden elaborarse dietas para restringir (o eliminar) cualquier nutriente o componente de los alimentos. Las dietas restrictivas más habituales son las que reducen el sodio, la grasa, los carbohidratos y las proteínas. Otros regímenes restrictivos son la limitación del gluten en la celiaquía, el potasio y el fósforo en la nefropatía crónica y diversos esquemas para las alergias alimentarias.

DIETAS HIPOSÓDICAS

Estas dietas son útiles para tratar la hipertensión y los problemas que se acompañan de retención de sodio y edema, en especial insuficiencia cardiaca congestiva, hepatopatía crónica y nefropatía crónica. La restricción de sodio es beneficiosa con o sin tratamiento diurético. Cuando se utiliza en conjunto con los diuréticos, dicha limitación permite usar dosis más bajas del medicamento y puede evitar los efectos secundarios. En particular, la excreción de potasio tiene una relación directa con el aporte de sodio al túbulo renal distal y la restricción de este último reduce las pérdidas de potasio relacionadas con los diuréticos.

Las dietas estadounidenses típicas contienen de 4 a 6 g (175 a 260 mEq) de sodio al día. Una dieta sin sal agregada contiene cerca de 3 g (132 mEq) de este elemento al día. Puede lograrse una mayor restricción con dietas de 2 o 1 g de sodio por día. Las dietas con restricción de sodio más marcada, no son bien recibidas por los pacientes y rara vez se usan. En Estados unidos las guías actuales del Institute of Medicine recomiendan el consumo de 2.3 g de sodio al día, cantidad que tiene aproximadamente una cucharadita cafetera de sal de mesa.

El sodio en los alimentos incluye el sodio natural que aparece en ellos, el que se agrega durante su preparación, y el que el consumidor añade durante la cocción y a la hora de comerlo. Se sabe que, en promedio, 80% del consumo alimentario actual de sodio, proviene de alimentos procesados y pre-preparados. Las dietas diseñadas para aportar 2.3 g de sodio al día eliminan casi todos los alimentos procesados, otros a los que se ha agregado sal de mesa, y alimentos que tienen un contenido de sodio en especial alto. Muchos pacientes con hipertensión leve alcanzan reducciones significativas de la presión arterial (alrededor de 5 mmHg en la diastólica) con este grado de restricción de dicho elemento.

Las dietas que permiten 1 g de sodio necesitan una restricción adicional de los alimentos habituales. Ahora existen productos especiales “con bajo contenido de sodio” que facilitan estas dietas, las cuales son difíciles de seguir para la mayoría de las personas y casi siempre se reservan para individuos hospitalizados más comúnmente aquellos con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica o hepatopatía grave y ascitis.

DIETAS CON RESTRICCIÓN DE GRASA Y DIETAS CON BAJO CONTENIDO DE GRASAS SATURADAS

Las dietas tradicionales que restringen la grasa ayudan al tratamiento de ...

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