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BASES PARA EL DIAGNÓSTICO

  • Ocurren en las cavidades pleural, pericárdico y peritoneal.

  • Son efecto de la extensión neoplásica directa de la superficie serosa u obstrucción del drenaje linfático.

  • Casi 50% de los derrames no diagnosticados en los pacientes que ignoran padecer cáncer corresponde a anomalías malignas.

GENERALIDADES

Algunas veces el dato inicial en un paciente con cáncer es la formación de un derrame en los espacios pleural, pericárdico o peritoneal; otras veces el derrame aparece mientras el cáncer avanza. La causa más frecuente para que se acumule líquido es la extensión directa del tumor hacia la superficie serosa. Los cánceres que provocan con mayor frecuencia derrames pleurales y pericárdicos son los de pulmón y mama; los que suelen acompañarse de ascitis maligna son el ovárico, colorrectal, gástrico y pancreático.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

A. Signos y síntomas

Los individuos con un derrame pericárdico y pleural manifiestan disnea y ortopnea. Las personas con ascitis se quejan de distensión y dolor abdominal. El taponamiento cardiaco que provoca igualdad de la presión en las cavidades dificulta el llenado y el gasto cardiaco y constituye un suceso que pone en riesgo la vida. Los signos de taponamiento incluyen taquicardia, amortiguación de ruidos pericárdicos, pulso paradójico e hipotensión. Los signos de derrame pleural son ruidos respiratorios amortiguados, egofonía y matidez a la percusión.

B. Datos de laboratorio

El cáncer se confirma como causa de un derrame cuando el análisis del líquido revela células malignas en la citología o una muestra de tejido.

C. Estudios de imagen

Un derrame se confirma por medio de estudios radiográficos o ecografía.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El diagnóstico diferencial del derrame pleural o pericárdico exudativo incluye procesos no malignos, como infección, embolia pulmonar, insuficiencia cardiaca y traumatismo.

El diagnóstico diferencial de la ascitis maligna comprende otros procesos benignos como insuficiencia cardiaca, cirrosis, peritonitis y ascitis pancreática.

Los derrames hemorrágicos casi siempre son secundarios a un cáncer, pero algunos derrames pericárdicos hemorrágicos son efecto de embolias pulmonares, traumatismos y, en ocasiones, infecciones. El derrame pleural o el líquido de ascitis quiloso casi siempre son resultado de una obstrucción del drenaje linfático, como sucede en los linfomas.

TRATAMIENTO

En algunos casos, el tratamiento del cáncer subyacente con quimioterapia induce la regresión del derrame, pero con cierta frecuencia, un derrame constituye una manifestación terminal de la enfermedad. En este caso, las decisiones terapéuticas dependen en buena medida de los síntomas del paciente y los objetivos de la atención.

A. Derrame pleural

Una opción terapéutica inicial del derrame pleural sintomático es la toracocentesis de gran volumen. En algunos pacientes, el derrame se vuelve ...

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