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CASO DE ESTUDIO

CASO DE ESTUDIO

Mujer de 42 años con cáncer de mama metastásico en tratamiento con una combinación de ciclofosfamida, doxorrubicina y fluorouracilo (5-FU), se queja de dolor debido a neuropatía periférica inducida por la quimioterapia. No ha querido comer debido a las náuseas y vómito provocados por sus medicamentos; está recibiendo dosis elevadas de oxicodona para controlar el dolor, pero esto provocó estreñimiento grave. En su consulta con el oncólogo, muestra signos físicos de caquexia y reporta dolor continuo en la espalda y caderas. Los amigos sugieren que tome marihuana medicinal como estrategia para controlar sus síntomas actuales. ¿Qué evidencia respalda este enfoque? ¿Cuáles podrían ser los efectos no deseados de esta estrategia?

INTRODUCCIÓN

El uso médico de cannabinoides y marihuana cruda ha sido controvertido, pero al igual que muchos otros productos farmacéuticos, existen abundantes antecedentes de su uso en una variedad de enfermedades. Existen numerosos informes sobre el empleo de cannabinoides para aliviar el dolor, las náuseas y el glaucoma, y para inhibir los trastornos excitatorios como la epilepsia, enfermedad de Parkinson y el síndrome de Tourette. En EUA, 33 Estados han legalizado el cannabis para uso medicinal. Aunque su consumo sigue siendo ilegal en este país según las reglas de la Drug Enforcement Agency (DEA), algunos de sus compuestos derivados han sido aprobados por la Food and Drug Administration (FDA). La marihuana medicinal contiene aproximadamente 50–70 cannabinoides diferentes denominados fitocannabinoides, y dos de estos componentes han sido objeto de un estudio científico cuidadoso. Se cree que el primero, delta-9 tetrahidrocannabinol (THC, delta-9 tetrahydrocannabinol), es el más psicoactivo y responsable de los síntomas de euforia. El segundo componente, cannabidiol (CBD, cannabidiol), no muestra actividad psicoactiva o eufórica, parece tener un mecanismo de acción desconocido y se reporta que es útil para diversos trastornos.

El descubrimiento de los receptores de cannabinoides generó interés en el potencial terapéutico de la marihuana, y la identificación de la producción celular generalizada de cannabinoides endógenos en humanos y animales ha revitalizado la ciencia de su potencial en la medicina.

RECEPTORES DE CANNABINOIDES

Los receptores de cannabinoides se identificaron farmacológicamente en la década de 1980–1989 y se confirmaron mediante clonación en 1990. Los estudios identificaron dos únicos receptores acoplados a proteína G denominados CB1 y CB2, que demostraron acoplamiento Gi/o y disminución correspondiente en los niveles de cAMP cuando se activan. A pesar de un acoplamiento similar, los receptores tienen patrones de expresión muy diferentes, CB1 demuestra expresión generalizada en la mayoría de los órganos del cuerpo, siendo elevada en las neuronas del sistema nervioso central y periférico. La expresión del receptor CB2 es mucho menos extensa, demostrando actividad principalmente en las células inmunitarias (p. ej., macrófagos, monocitos, células inmunitarias residentes específicas de los diversos órganos), bazo, ganglios linfáticos, microglía del sistema nervioso central (CNS, central ...

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