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Contenido del capítulo

Queremos agradecer a nuestros coautores, que ahora suman veintiuno, por su arduo trabajo para ampliar este texto. Estamos agradecidos por el apoyo de Harriet Lebowitz y James Shanahan en McGraw Hill, por su ayuda durante todo este proceso y aoyo en nuestra visión. Gracias a Jennifer Bernstein por su edición meticulosa. Por último, nuestros pacientes merecen un elogio particular por compartir sus vidas con nosotros, confiar en nosotros y perdonarnos cuando nuestras limitadas facultades fallan, como es inevitable que suceda. Es por ellos que practicamos nuestro arte.

Scott Stern: quiero agradecer a unas cuantas de las muchas personas que contribuyeron a este proyecto, de manera directa o indirecta. Primero, quiero agradecer a mi esposa Laura, cuyo incansable apoyo durante los últimos 42 años de nuestras vidas y durante este proyecto hicieron posible este trabajo. Mi madre, Suzanne Black, se mantuvo como un apoyo constante durante toda su vida. Otros miembros de mi familia también han sido un gran apoyo, incluidos mis hijos Michael, David y Elena; mi padre Robert Stern y mi abuela, Elsie Clamage. Dos mentores merecen una mención especial. David Sischy compartió su tremenda sabiduría clínica y perspectivas conmigo durante los 10 años maravillosos que trabajamos juntos. David es el mejor médico diagnóstico que conozco y me enseñó más sobre la medicina clínica que nadie más en toda mi carrera. Quedo en deuda. También quisiera declarar mi aprecio por mi finado asesor, el Dr. John Ultmann. El Dr. Ultmann demostró el arte de la compasión en sus tratos con pacientes todos los días en un atareado servicio de hematología oncológica en 1983.

Adam Cifu: los mentores excelentes son difíciles de encontrar. He sido afortunado por los mentores que me han guiado en la vida y en mi carrera. Mis padres me dieron todas las oportunidades imaginables. Claude Wintner me enseñó la importancia de la organización, dedicación y enfoque, y me mostró un modelo de educadora talentosa. Olaf Andersen nutrió mi interés en la ciencia y guio mi ingreso a la medicina. Carol Bates me mostró lo que significa ser un especialista en medicina general y un educador clínico. Halina Brukner ha sido mi mentora durante mi carrera en la University of Chicago. Mi familia, Sarah, Ben y Amelia, siempre me recuerdan que es lo más importante. Gracias.

Diane Altkorn: quiero agradecer a los estudiantes y médicos de planta de la University of Chicago por ayudarme a examinar y refinar continuamente mi pensamiento sobre la medicina clínica y sobre cómo practicarla y enseñarla. He tenido la fortuna de tener muchos mentores y maestros maravillosos. En particular quiero mencionar al Dr. Steven McBride, que fue el primero en enseñarme el razonamiento clínico e influyó en mí para convertirme en una internista general y una educadora clínica. Como residente y miembro junior de la facultad, he tenido el privilegio de ser parte del Departamento de Medicina del Dr. Arthur Rubenstein en la University of Chicago. El compromiso del Dr. Rubinstein con la excelencia en todos los aspectos de la medicina es un estándar al que siempre aspiraré. Su amable aliento y útil consejo han sido invaluables en mi desarrollo profesional. Por último, estoy agradecida por mi familia. Mis padres me han proporcionado apoyo y aliento toda mi vida. Mi esposo, Bob, es eternamente paciente y alentador en todos lo que hago. Y sin mis hijos Danny y Emily, mi vida estaría incompleta.

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