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ASPECTOS SOBRESALIENTES DE LA ENFERMEDAD

  1. C. difficile representa un 10% a 20% de las diarreas en el contexto de una exposición reciente a antibiótico.

  2. C. difficile causa diarrea a través de efectos mediados por toxina en el intestino grueso, los cuales se pueden presentar con diarrea grave, a menudo con dolor abdominal y leucocitosis.

  3. Los factores de riesgo para C. difficile incluyen edad avanzada, hospitalización, uso de antibióticos y uso de inhibidores de la bomba de protones.

    1. Aunque C. difficile está clásicamente asociada con exposición a cuidados médicos, la incidencia de C. difficile asociada al ámbito extrahospitalario está en aumento, con hasta 41% de los casos de C. difficile asociados al entorno extrahospitalario en algunas áreas.

    2. También se debe sospechar C. difficile en pacientes hospitalizados con leucocitosis idiopática.

    3. C. difficile se ha asociado con casi cualquier antibiótico. Aquellos relacionados con el mayor riesgo de C. difficile incluyen clindamicina, fluoroquinolonas y cefalosporinas de tercera y cuarta generación.

DIAGNÓSTICO BASADO EN EVIDENCIA

  1. La reacción en cadena de la polimerasa PCR, polymerase chain reaction se ha convertido en el estándar diagnóstico con una sensibilidad ≥ 90% y una especificidad ≥ 97%. La PCR se puede realizar sola o con un algoritmo que incluye la detección con enzimoinmunoanálisis para la glutamato deshidrogenasa y las toxinas A y B.

  2. El diagnóstico también puede ser confirmado con visualización directa de la colitis seudomembranosa en una colonoscopia o sigmoidoscopia.

  3. El cultivo, aunque es altamente sensible y específico, no se utiliza con frecuencia porque es lento y aísla cepas no productoras de toxinas de C. difficile que no son clínicamente relevantes.

TRATAMIENTO

  1. Las guías del 2018 recomiendan la vancomicina o fidaxomicina oral para episodios iniciales de C. difficile.

  2. La recurrencia complica 20% a 25% de los casos de C. difficile tratada.

    1. Una recurrencia inicial debe tratarse con vancomicina o fidaxomicina.

    2. Para recurrencias subsecuentes, se recomiendan varios regímenes, incluyendo ciclos prolongados de vancomicina oral con disminución gradual, uso de fidaxomicina o trasplante fecal de microbiota.

  3. El tratamiento quirúrgico, como la colectomía, es algunas veces necesaria, para pacientes con perforación, megacolon tóxico o infección grave.

  4. Cuando sea posible, los pacientes con infección por C. difficile deben suspender los antibióticos.

  5. Los antidiarreicos deben evitarse por el riesgo de desarrollo de íleo o megacolon tóxico.

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