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HIPERPLASIA Y CARCINOMA DEL ENDOMETRIO

FUNDAMENTOS PARA EL DIAGNÓSTICO

  • Sangrado uterino anormal: premenopáusico (antecedentes menstruales, sangrado intermenstrual o patrones de sangrado irregular) en contraste con posmenopáusico.

  • Factores de riesgo: hiperestrogenismo —exposición prolongada a estrógenos sin oposición (síndrome de ovarios poliquísticos, anovulación crónica, menopausia tardía y estrógenos exógenos)—; síndrome metabólico incluyendo diabetes, hipertensión y obesidad; nuliparidad; edad creciente; antecedentes de cáncer de mama; predisposición genética (cáncer de colon hereditario sin poliposis/síndromes de Lynch y Cowden).

  • Diagnóstico: toma de muestras endometriales, ecografía.

Patogenia

El cáncer endometrial es la neoplasia ginecológica más común en los países desarrollados y la segunda en los países en desarrollo. La American Cancer Society estimó que se diagnosticarían más de 61 000 casos nuevos en 2017 y que más de 10 900 mujeres morirían de cánceres del cuerpo uterino. En Estados Unidos, las mujeres caucásicas tienen riesgo de por vida de padecer carcinoma de endometrio del 2.4% en comparación con 1.3% de las mujeres afrodescendientes; sin embargo, la supervivencia de las mujeres caucásicas es aproximadamente 8% mayor en cada etapa del diagnóstico en comparación con las mujeres afrodescendientes. Para las mujeres de hasta 74 años, la incidencia es de 14.7 por 100 000. La incidencia máxima de aparición ocurre en la séptima década, pero 25% de los cánceres ocurre en mujeres premenopáusicas y la enfermedad incluso se ha reportado en mujeres de 20 a 30 años. La tasa de mortalidad es de 2.3 por 100 000.

La mayoría de los carcinomas endometriales surgen a partir de antecedentes de hiperplasia endometrial y son tumores bien diferenciados. Existen dos tipos principales de cáncer endometrial. Los tumores tipo I son más comunes (85%) y tienden a presentarse entre mujeres más jóvenes. Se asocian con exposición a estrógenos sin oposición, ya sea endógenos o exógenos, y normalmente consisten en tumores de bajo grado o bien diferenciados de pronóstico favorable. Los tumores tipo II surgen independientemente del uso de estrógenos, se asocian con atrofia endometrial y se presentan en una población de mayor edad. Las histologías endometrioides mal diferenciadas, como serosa papilar y de células claras, se incluyen en los tumores tipo II, y conllevan un alto riesgo de recidivas con pronóstico sombrío. También se demostró que los perfiles de expresión génica son diferentes entre los tumores de tipo I y II, siendo PTEN, KRAS, ARID1A, PIK3CA, CTNNB1 y mutaciones de inestabilidad de microsatélites más comunes en los tumores de tipo I. La inactivación de PTEN parece desempeñar un papel temprano en la carcinogénesis y es detectable en lesiones premalignas. Para los tumores de tipo II, la sobreexpresión de p53 se identifica con mayor frecuencia.

El estrógeno y la progesterona son las dos hormonas principales que influyen en el estado metabólico y proliferativo del endometrio. En general, el estrógeno estimula al endometrio, a diferencia de la progesterona, que tiene un efecto antiproliferativo. La exposición prolongada a los estrógenos puede conducir a ...

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