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INTRODUCCIÓN

Las adaptaciones anatómicas, fisiológicas y bioquímicas del embarazo son profundas. Muchos cambios de la gestación comienzan poco después de la fecundación y continúan durante todo el embarazo. También es sorprendente el restablecimiento casi completo del estado anterior al embarazo después del parto y la lactancia. La mayor parte de los cambios relacionados con el embarazo es efecto de los estímulos procedentes del feto y la placenta. Casi sin excepción, los aparatos y sistemas sufren alteraciones, que pueden modificar de forma notable los criterios para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Por lo tanto, es esencial comprender las adaptaciones del embarazo para evitar una mala interpretación. Además, algunos cambios fisiológicos normales pueden identificar o empeorar una enfermedad preexistente.

APARATO REPRODUCTOR

Útero

En la mujer no embarazada, el útero pesa alrededor de 70 g y es casi sólido, excepto por una cavidad de 10 mL o menos. Durante el embarazo, el útero se transforma en un órgano muscular de paredes delgadas con capacidad suficiente para alojar al feto, la placenta y el líquido amniótico. ¡El volumen total del contenido uterino al término de la gestación promedia 5 L, pero puede ser de 20 L o más! Por lo tanto, al final del embarazo, el útero alcanza una capacidad 500 a 1 000 veces mayor que en la ausencia de gestación. El aumento correspondiente del peso uterino es tal que, al término del embarazo, el órgano pesa casi 1 100 g.

Es probable que la hipertrofia uterina en las primeras etapas del embarazo se estimule por la acción de los estrógenos y tal vez la progesterona. En consecuencia, con el embarazo ectópico pueden observarse cambios uterinos similares. Empero, después de unas 12 semanas de gestación, el crecimiento uterino se relaciona sobre todo con la presión que ejerce la expansión de los productos de la concepción.

En el útero, el aumento de tamaño más notable ocurre en su fondo. La posición de la placenta también influye en la extensión de la hipertrofia uterina. Es decir, el miometrio que rodea al sitio placentario crece con mayor rapidez que el resto del miometrio.

Durante el embarazo, el agrandamiento uterino implica el estiramiento e hipertrofia marcadas de las células musculares, al tiempo que hay una producción limitada de nuevos miocitos. El tejido fibroso también se acumula, en particular en la capa muscular externa, junto con un incremento considerable del contenido de tejido elástico. Las paredes del cuerpo se engrosan en grado considerable y luego se fortalecen durante los primeros meses del embarazo, pero después se adelgazan de modo gradual. Al término de la gestación, el miometrio tiene solo 1 a 2 cm de grosor y el feto puede palparse por lo general a través de las suaves paredes uterinas, que pueden deprimirse con facilidad.

La musculatura uterina durante el embarazo está dispuesta ...

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