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INTRODUCCIÓN

La marihuana es la droga ilícita que más se consume; hay cerca de 192 millones de usuarios alrededor del mundo y hasta 2018, > 43 millones de estadounidenses la habían consumido. La variedades de cannabis se dividen en aquellas cultivadas por sus propiedades médicas y su capacidad para inducir euforia (es decir, por su contenido de Δ-9-tetrahidrocannabinol [THC]) y el “cáñamo”, que se cultiva por sus semillas, fibras y contenido de canabidiol (CBD). Hasta agosto de 2020, Canadá y 43 estados de Estados Unidos han despenalizado y “adjudicado propiedades medicinales” a la marihuana o a productos derivados de ella, lo cual ha incrementado la disponibilidad de especies de cannabis y sus productos derivados. Entre 2008 y 2017, el contenido promedio de THC de la marihuana incrementó de 8.9% a 17.1%. Hoy, las concentraciones de THC en las flores de marihuana encontradas en dispensarios pueden exceder 25%, mientras los extractos de aceite utilizados para el “vapeo” pueden contener > 95% de THC. Concentraciones de THC similarmente altas se encuentran en los concentrados de cannabis sólidos (p. ej., cera o hachís sólido concentrado [shatter]) que se utilizan para practicar “dabbing” (la vaporización con una antorcha de propano). El vapeo y el dabbing proporcionan concentraciones muy altas de THC, las cuales se absorben velozmente y cuyos efectos aparecen con rapidez, fenómenos que incrementan el riesgo de desarrollar adicción. Los productos “comestibles” mezclados con cannabis (p.ej., gominolas, galletas, chocolates y bebidas) también están muy disponibles y se valoran por su administración discreta y la percepción de que producen un daño menor.

EFECTOS FARMACOLÓGICOS

El cannabis se utiliza de manera recreacional debido a que potencia la sensación subjetiva de bienestar, proporciona sensaciones de recompensa y puede disminuir las respuestas al estrés. Sin embargo, el consumo de dosis altas de THC puede inducir ansiedad, paranoia y pánico. El THC es en primera instancia un agonista (activador) de los receptores de canabinoides acoplados a proteína G (CB1R y CB2R), que genera efectos eufóricos mediados a través de los CB1R localizados en neuronas glutamaérgicas excitadoras, interneuronas gabaérgicas inhibidoras y células gliales ubicadas en regiones del cerebro que procesan el estrés, el estado de humor y las sensaciones de recompensa. Estos receptores son los efectores del sistema endocannabinoide (ECS endocannabinoid system), el cual es activado fisiológicamente por araquidonoilglicerol-2 (2-AG, 2-arachidonoylglycerol [un agonista absoluto]) y anandamida (un agonista parcial). De acuerdo con lo que se comprende hasta hora, el 2-AG modula la señalización sináptica al inhibir sinapsis estimuladas de manera excesiva. Los endocannabinoides se sintetizan y eliminan según su demanda y por lo tanto proporcionan señales de control específicas en términos temporales y regionales. En contraste, el efecto del THC no está definido por una necesidad sináptica, sino por la dosis consumida y su farmacocinética, y, en consecuencia, interrumpe la regulación neuronal del ECS. EL THC es un agonista parcial de los receptores CB1R y CB2R (produce menos señal por ...

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