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INTRODUCCIÓN

El dolor torácico está entre las causas más frecuentes por las que los pacientes buscan atención médica, ya sea en el servicio de urgencia (ED, emergency department) o en las clínicas de atención ambulatoria. La valoración del dolor torácico no causado por traumatismo es difícil por la amplia variedad de posibles causas, una menor parte de las cuales son enfermedades que ponen en riesgo la vida y que no deben pasarse por alto. Es conveniente que la valoración diagnóstica inicial y la clasificación de pacientes con dolor torácico agudo se enmarque en torno a tres categorías: 1) isquemia miocárdica; 2) otras causas cardiopulmonares (enfermedad pericárdica, urgencias aórticas y neumopatías), y 3) causas no cardiopulmonares. Aunque la identificación rápida de enfermedades de alto riesgo es una prioridad de la valoración inicial, las estrategias que incorporan el uso liberal habitual de estudios clínicos conllevan la posibilidad de efectos adversos derivados de análisis innecesarios.

EPIDEMIOLOGÍA Y EVOLUCIÓN

El dolor torácico es la tercera razón más frecuente de visitas a los servicios de urgencias en Estados Unidos; ocasiona seis a siete millones de visitas a los servicios de urgencias cada año. Más del 60% de los pacientes con esta manifestación clínica se hospitaliza para someterse a pruebas complementarias, y el resto se sujeta a pruebas adicionales en los servicios de urgencias. Menos del 15% de los pacientes valorados se diagnostica, al final, con síndrome coronario agudo (ACS, acute coronary syndrome), con tasas de 10–20% en casi todas las series de poblaciones no seleccionadas y una tasa mínima de 5% en algunos estudios. Los diagnósticos más frecuentes son causas gastrointestinales (fig. 14–1) y en menos del 5% son otras enfermedades cardiopulmonares que ponen en riesgo la vida. En una gran proporción de personas con dolor torácico agudo transitorio se descartan los diagnósticos de ACS u otras causas cardiopulmonares, pero no se determina la causa. Por tanto, los recursos y el tiempo dedicados a la valoración del dolor torácico en ausencia de causas graves son importantes. No obstante, un desconcertante 2 a 6% de pacientes con dolor torácico de causas al parecer no isquémicas son dados de alta del servicio de urgencia y después se considera que tuvieron un infarto del miocardio (MI, myocardial infarction) pasado por alto. Las personas con diagnóstico omitido de MI tienen el doble de riesgo de muerte a 30 días que sus contrapartes hospitalizadas.

FIGURA 14–1

Distribución de los diagnósticos finales al alta en pacientes con dolor torácico agudo no traumático. (Figura preparada con base en los datos de P Fruergaard et al.: Eur Heart J 17:1028, 1996.)

La evolución de ACS, miocarditis, enfermedades pericárdicas agudas, embolia pulmonar y urgencias aórticas se revisa en los capítulos 270, 273, 274, 275, 279 y 280, respectivamente. En un estudio ...

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