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INTRODUCCIÓN

Una gran variedad de enfermedades altera la función de absorción del tubo digestivo (GI, gastrointestinal) y produce síndromes de mala absorción. Estos trastornos afectan a una o más de las tres fases de transformación intestinal de los nutrientes. La digestión luminal empieza gracias a la lipasa lingual y gástrica y la pepsina gástrica y continúa en el intestino delgado gracias a la acción de las enzimas pancreáticas y sales biliares. La digestión y absorción en la mucosa del intestino delgado se hallan bajo regulación de las enzimas del borde en cepillo del enterocito, incluidas disacaridasas, enterocinasas y peptidasas, que digieren a los nutrientes al entrar en contacto con ellos y mediante diversos micelios que contienen lípidos y sales biliares. Los productos digestivos, proteínas y carbohidratos se desplazan hasta el enterocito por medio de portadores y transportadores y los lípidos penetran por difusión mediada por los micelios. Una vez en el enterocito, los nutrientes se transforman de nueva cuenta para su absorción posmucosa y penetran en los linfáticos (triglicéridos de cadena larga como parte de los quilomicrones) o bien se movilizan al torrentes sanguíneo. Los síndromes o enfermedades de malabsorción se clasifican de acuerdo con sus efectos sobre una o más de estas tres fases de la absorción (cuadro 325–1).

CUADRO 325–1Clasificación de los síndromes de malabsorción

Los trastornos de la absorción también tienen diversos cuadros clínicos. Por ejemplo, la deficiencia de una sola proteína ...

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