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BASES PARA EL DIAGNÓSTICO

  • Los nódulos tiroideos, únicos o múltiples, por lo general se palpan por el paciente o por el médico o bien, se descubren de manera incidental en estudios de imagen.

  • Se recomienda efectuar pruebas de función tiroidea.

  • Citología por aspiración con aguja fina para los nódulos tiroideos ≥ 1 cm o para nódulos más pequeños cuando existe el antecedente de radiación de cabeza y cuello o de tórax-hombros.

  • La guía ecográfica mejora el diagnóstico por aspiración con aguja fina para nódulos palpables y no palpables.

  • Es necesaria la vigilancia clínica.

GENERALIDADES

Los nódulos tiroideos son extremadamente comunes. Se encuentran nódulos palpables en 4% a 7% de todos los adultos en Estados Unidos. Son mucho más comunes en mujeres que en varones y se tornan más prevalentes con la edad. Casi 87% de los nódulos tiroideos palpables (1 cm o más) son adenomas benignos, nódulos coloides o quistes, pero algunos son cánceres tiroideos primarios o (con poca frecuencia) son cánceres metastásicos. En la MRI se encuentran nódulos tiroideos pequeños incidentales en casi 50% de los adultos. Los nódulos tiroideos ≥ 1 cm son indicación para la realización de pruebas adicionales en cuanto a la función y posibilidad de cáncer. Los nódulos ocasionales < 1 cm deben monitorizarse si en la ecografía se observan características de alto riesgo o si el paciente se encuentra en alto riesgo para cáncer tiroideo por radioterapia previa de cabeza y cuello durante la infancia. Los nódulos tiroideos que son identificados de manera fortuita por medio de un valor de captura estándar incrementado (SUV, standard uptake value) en un gammagrama con 18FDG-PET tienen un riesgo de 33% de ser cancerosos y en ellos se necesita definitivamente obtención de citología por FNA.

La mayoría de los pacientes con un nódulo en tiroides son eutiroideos, pero se observa una elevada incidencia de hipotiroidismo o hipertiroidismo. Los individuos con múltiples nódulos en tiroides tienen el mismo riesgo global de cáncer en tal glándula, que los pacientes con nódulos únicos. El riesgo de que un nódulo tiroideo sea canceroso es mayor en individuos con el antecedente de radiación de cabeza y cuello, radiación corporal total para trasplante de médula ósea, exposición a llovizna radiactiva en su niñez o adolescencia, el antecedente familiar de cáncer, o un síndrome canceroso en tiroides (como el síndrome de Cowden, la neoplasia endocrina múltiple de tipo 2, poliposis familiar, síndrome de Carney) o el antecedente personal de otro cáncer. El riesgo de cáncer también es más elevado para los nódulos únicos grandes y si hay disfonía o parálisis de las cuerdas vocales, adherencia a la tráquea o a los músculos infrahioideos o linfadenopatía cervical. La presencia de tiroiditis autoinmunitaria no disminuye el riesgo de cánceres; un nódulo de 1 cm o más en una glándula con inflamación conlleva 8% de posibilidades de degeneración neoplásica.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

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