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ABREVIATURAS

Abreviaturas

AIDS: síndrome de inmunodeficiencia adquirida

LCR: líquido cefalorraquídeo

DHFR: dihidrofolato reductasa

GI: gastrointestinal

VIH: virus de inmunodeficiencia humana

PABA: ácido paraaminobenzoico

TMP: trimetoprim

SMX: sulfametoxazol

UTI: infección de vías urinarias

SULFONAMIDAS

PERSPECTIVA HISTÓRICA

Las sulfonamidas fueron los primeros quimioterapéuticos efectivos usados en forma sistémica para la prevención y curación de infecciones bacterianas en seres humanos. Las investigaciones en 1932 en la I. G. Farbenindustrie en Alemania resultaron en la patente de prontosilo y varios otros pigmentos azólicos que contienen un grupo sulfonamida. Debido a que los pigmentos sintéticos azólicos se habían estudiado por su acción contra estreptococos, Domagk puso a prueba estos compuestos y observó que los ratones con infecciones estreptocócicas y de otro tipo podían protegerse con prontosilo. En 1933, Foerster publicó la administración de prontosilo a un lactante de 10 meses de edad con septicemia estafilocócica, logrando una curación drástica. Los resultados clínicos favorables con prontosilo y su metabolito activo, sulfanilamida, en la septicemia puerperal y las infecciones meningocócicas llevaron a la profesión médica al nuevo campo de la quimioterapia antibacteriana y pronto aparecieron varios artículos experimentales y clínicos. El desarrollo de los diuréticos inhibidores de la anhidrasa carbónica y los hipoglucemiantes sulfonilureas siguió a las observaciones realizadas con los antibióticos del grupo de las sulfonilamidas. Domagk recibió el Premio Nobel en Medicina en 1938 por el descubrimiento de la utilidad quimioterapéutica del prontosilo, (Lesch, 2007). El advenimiento de la penicilina y de otros antibióticos disminuyó la utilidad de las sulfonamidas, pero la introducción de la combinación de trimetoprim (TMP) y sulfametoxazol (SMX) en la década de 1970 aumentó el uso de las sulfonamidas para la profilaxis y tratamiento de infecciones.

Las sulfonamidas son derivados de la paraaminobencenosulfonamida (sulfanilamida; fig. 57–1) y derivdos del ácido paraaminobenzoico (PABA, para-aminobenzoic acid). La mayor parte de ellas es relativamente insoluble en agua, pero sus sales de sodio son muy solubles. Los requisitos estructurales mínimos para la acción antibacteriana están incluidos todos en la sulfanilamida misma. El azufre debe estar enlazado en forma directa con el anillo de benceno. El grupo para-NH2 (el N que se ha designado N4) es esencial y puede sustituirse solo con fracciones que puedan convertirse in vivo en un grupo amino libre. Las sustituciones realizadas al grupo amida NH2 (posición N1) tienen efectos variables en la actividad antibacteriana de la molécula; la sustitución de los núcleos aromáticos heterocíclicos en N1 genera compuestos muy potentes. La dapsona, un compuesto del grupo sulfona, se describe en el capítulo 65.

Figura 57–1.

Sulfanilamida y PABA. Las sulfonamidas son derivados de la sulfanilamida y actúan por ser congéneres del PABA. El antimicrobiano y antiinflamatorio dermatológico dapsona (4,4′-diaminodifenil sulfona; cap. 65 y 75) también tiene semejanza con el PABA y la sulfanilamida.

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