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INTRODUCCIÓN

  1. Farmacología

    1. Los relajantes musculares causan parálisis del músculo esquelético al inhibir la acción de la acetilcolina a nivel de la unión neuromuscular (NMJ, neuromuscular junction). Los despolarizantes (succinilcolina; cuadro III–7) despolarizan la placa terminal motora y bloquean la recuperación. La despolarización inicial se acompaña de fasciculaciones musculares transitorias. Los fármacos no despolarizantes (rocuronio y otros; cuadro III–7) bloquean en forma competitiva la acción de la acetilcolina en la placa terminal motora, impidiendo la despolarización. Por lo tanto, con las sustancias no despolarizantes no se producen fasciculaciones musculares iniciales

    2. Los relajantes musculares provocan parálisis muscular completa sin depresión del SNC. Por lo tanto, los pacientes permanecen conscientes, pero sin poderse mover y muchos pacientes con estado epiléptico siguen convulsionando pese a la parálisis. Además, los relajantes musculares no alivian el dolor o la ansiedad ni tampoco tienen efectos sedantes o amnésicos.

    3. La succinilcolina produce bloqueo neuromuscular más rápido. Después de su administración IV, la parálisis total sobreviene en un lapso de 30–60 s y dura de 10–20 min. Se hidroliza con rapidez por la pseudocolinesterasa, enzima presente en el compartimiento vascular, pero no en la NMJ.

    4. El rocuronio es un fármaco no despolarizante que también tiene un inicio de acción rápido. Sin embargo, la duración del bloqueo es mucho más prolongada (20–90 min) que la succinilcolina. El sugammadex, fármaco neutralizante rápido del rocuronio y el vecuronio, fue aprobado hace poco por la FDA para utilizarlo en adultos sometidos a cirugía.

    5. El cisatracurio y el atracurio muchas veces se prefieren en caso de insuficiencia hepática y/o renal puesto que ambos se eliminan sobre todo por medio de degradación Hoffman.

  2. Indicaciones

    1. Los relajantes musculares se utilizan para inducir parálisis rápida y mejorar la visión de la laringe y otros puntos anatómicos pertinentes durante la intubación endotraqueal. También se emplean cuando un movimiento muscular excesivo produce o agrava el daño mecánico, la rabdomiólisis o hipertermia (p. ej., estado epiléptico, síndrome serotoninérgico, intoxicación por estricnina, tétanos).

  3. Contraindicaciones

    1. Falta de preparación o incapacidad para la intubación de la tráquea y conexión del paciente a un respirador después de la parálisis total. Antes de la administración del fármaco es necesario contar con el equipo adecuado y personal capacitado.

    2. El antecedente heredofamiliar o conocido de hipertermia maligna constituye una contraindicación absoluta para usar succinilcolina.

    3. Hipersensibilidad conocida o reacción anafiláctica al fármaco o su conservante.

    4. Antecedente conocido o alto riesgo de padecer hiperpotasemia inducida por succinilcolina (véase el punto IV.B, más adelante).

  4. Efectos adversos

    1. La parálisis completa causa depresión respiratoria y apnea. El médico que intuba debe estar preparado para ofrecer ventilación y oxigenación adecuada y sostenida en los pacientes paralizados.

    2. Succinilcolina: advertencia del recuadro negro (hiperpotasemia). La succinilcolina a menudo provoca elevación transitoria del potasio sérico de alrededor de 0.5 mEq/L. Este incremento más o menos moderado difiere de la concentración patológica de 5–10 mEq/L que ocurre en situaciones clínicas caracterizadas por ascenso de los receptores posterior a la unión de la acetilcolina o rabdomiólisis.

      1. El ...

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