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INTRODUCCIÓN

La colelitiasis o litiasis biliar (LB) es una condición frecuente en la población mundial en general, alcanzando tasas de 10–20%, sin embargo, esta tiende a aumentar con la edad y es más frecuente en mujeres. Siendo únicamente 20% de los casos sintomático, de los cuales 1–3% de los pacientes presentan complicaciones cada año.1

Las intervenciones quirúrgicas relacionadas con la vesícula y la vía biliar son los procedimientos quirúrgicos con mayor prevalencia en los países desarrollados.1 En Estados Unidos, por ejemplo, padecen LB más de 20 millones de personas, y se realizan cerca de 700 mil colecistectomías cada año.2,3

La formación de litos es resultado de una interacción de múltiples factores entre los que juegan un papel importante el género, la genética, el estilo de vida, y las comorbilidades.3,4

PATOGENIA DE LA LB

Se reconocen factores endógenos y exógenos. Se requieren dos condiciones para la formación de cálculos: sobresaturación en la bilis de la sustancia que precipita y la pérdida del equilibrio entre los factores de nucleación y sus antagonistas. Cuando se reúnen estas condiciones, se producen microcristales. En general, estos no producen síntomas ni inflamación, pero se relacionan con la génesis de la pancreatitis. El crecimiento de los microcristales por aglutinación da lugar a la formación de cálculos.5,6

El colesterol es poco estable en agua y se mantiene soluble en la bilis, incluso en concentraciones elevadas. Esto se logra por la formación de micelas junto con ácidos biliares y lecitina. Para el crecimiento de microcristales se requiere una contracción anormal y vaciamiento lento de la vesícula. Los microcristales alteran la viscosidad biliar, lo cual aumenta la resistencia en el conducto cístico, con lo que se genera un círculo vicioso, además de que la contractilidad está mediada por factores neuroendocrinos y otros externos.5,6

El exceso de colesterol depende de anormalidades en la síntesis hepática, como el aumento de actividad de la enzima 3-hidroxi-3-metil-glutaril coenzima A reductasa (HMG-CoA).6 La composición de los cálculos de colesterol puede ser de dos tipos, como se muestra en el cuadro 38–1.

Cuadro 38–1Tipos de cálculos de colesterol.

En la población occidental el 90–95% de la colelitiasis son de contenido colesterol, los litos de pigmentos oscuros se asocian generalmente a enfermedades hemolíticas o en pacientes cirróticos. Estos tipos de piedras se forman principalmente en la vesícula biliar.1 Aquellos causados por pigmentos marrones se forman generalmente en la vía biliar en pacientes posterior a una colecistectomía, en pacientes con colangitis ...

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