La pandemia actual de COVID-19, la enfermedad causada por la infección con el coronavirus SARS-CoV-2, ha generado una búsqueda frenética de tratamientos eficaces. Aunque hay informes anecdóticos sugestivos de que varios regímenes podrían tener cierta eficacia, aún no hay evidencia definitiva de un fármaco que sea eficaz contra la infección por SARS-CoV-2. El inhibidor de la proteasa de HIV-1 lopinavir tiene actividad in vitro contra SARS-CoV, el coronavirus que ocasionó el surgimiento del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) en 2003, y el SARS-CoV-2. Además, un estudio clínico inicial sugirió que los pacientes con SARS tienen una mejoría modesta cuando son tratados con lopinavir-ritonavir. (Ritonavir aumenta la vida media plasmática de lopinavir.) Con base en estos hallazgos, surgió el interés por examinar si lopinavir-ritonavir tenía eficacia clínica contra COVID-19.

Cao et al. (2020) realizaron un estudio abierto, con asignación al azar y grupo testigo en un solo hospital en Wuhan, China, el epicentro original del brote de COVID-19. Un total de 199 adultos con infección confirmada por SARS-CoV-2, saturación de oxígeno ≤94% (o una razón entre presión parcial de oxígeno y fracción inspirada de oxígeno ≤300 mmHg), y evidencia radiográfica de neumonía se distribuyó de forma aleatoria para recibir atención estándar o atención estándar más lopinavir-ritonavir (400 mg–100 mg) dos veces al día por 14 días. No hubo diferencia en el tiempo hasta la mejoría clínica (mediana, 16 días en cada grupo), aunque un análisis de la intención de tratar demostró que el tratamiento con lopinavir-ritonavir condujo a una mejoría más rápida en un día (mediana, 15 días en el grupo con lopinavir-ritonavir frente a 16 días en el grupo con atención estándar; índice de riesgo instantáneo, 1.39; intervalo de confianza [CI] de 95%, 1.00–1.91). La carga de RNA viral en el tiempo, la duración de la oxigenoterapia y la duración de la estancia en el hospital fueron similares entre ambos grupos. Los pacientes del grupo con lopinavir-ritonavir tuvieron una estimación puntual menor de la mortalidad a 28 días que no alcanzó diferencia estadística respecto al grupo con atención estándar (19.2% frente a 25.0%; diferencia de −5.8 puntos porcentuales; CI 95%, −17.3 a 5.7).

Perspectiva: aunque los hallazgos principales de este estudio fueron decepcionantes, ya que lopinavir-ritonavir no fue eficaz contra COVID-19, este estudio demuestra que, incluso en situaciones de epidemias, es factible realizar estudios con asignación al azar bien conducidos, cuyos resultados son cruciales para guiar el tratamiento de pacientes en todo el mundo. Vale la pena señalar que este estudio se inició días después de la identificación de SARS-CoV-2, incluyó más pacientes en aproximadamente dos semanas de lo que tenían como objetivo de inscripción y difundió los resultados antes de casi seis semanas de incluir al paciente final. Con el rápido crecimiento y diseminación de esta pandemia en el mundo, este estudio sirve como un recordatorio útil de que es necesario seguir insistiendo en estudios de alta calidad para el tratamiento de pacientes con COVID-19, en lugar de recurrir a datos anecdóticos o “corazonadas”.

Referencia

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Cao  B et al: A trial of lopinavir–ritonavir in adults hospitalized with severe Covid-19. N Engl J Med, 2020 [Epub ahead of print].