En el mundo ha habido >14.5 millones de casos de COVID-19, con más de 600 000 muertes. Estados unidos tiene la incidencia más elevada de nuevos casos que cualquier país y tiene más casos que todos los demás países en el número total con más de 4 000 000 de casos y 140 000 defunciones. Tres países (Estados Unidos, Brasil e India) representan casi 50% de todos los nuevos casos en el mundo. Aunque la incidencia de nuevos casos había disminuido previamente en Estados Unidos, se observó un repunte rápido cuando en algunos estados de la unión americana se suspendieron las indicaciones de permanecer en casa, lo que llevó a la reimplantación de las restricciones que antes se habían levantado en muchos estados.

Epidemiología

  • Es claro que los reportes oficiales del número de personas que padecen COVID-19 se han subestimado, pero aún no se sabe qué tan imprecisos son estos números. La última semana, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) calcularon que 40% de las personas con COVID-19 cursan asintomáticas con las implicaciones de que esta subpoblación no puede reflejarse con precisión en los conteos oficiales de casos. Sin embargo, con base en los datos de seroprevalencia de los laboratorios comerciales publicados esta semana, parece que el número real de personas infectadas con SARS-CoV-2 (y por tanto con resultados positivos de anticuerpos) podría ser dos a 13 veces más elevado que los números reportados. En la ciudad de Nueva York, una de las áreas más afectadas al inicio de la pandemia, casi 23% de los individuos fueron seropositivos. Incluso si la seropositividad se traduce en cierto grado de inmunidad, lo cual se desconoce, este grado de diseminación comunitaria se encuentra por debajo del umbral de 60% necesario para observar los efectos de la inmunidad colectiva.

  • En lo que probablemente haya sido la cohorte de estudio más grande, Williamson et al (2020) analizaron los registros de atención primaria de más de 17 000 000 de pacientes en Inglaterra (40% de la población de ese país) para determinar los factores de riesgo para muerte relacionada con COVID-19, de los cuales hubo más de 11 000 en la cohorte. Similar a otros estudios, el mayor riesgo de muerte se encontró en varones (razón de riesgo [HR], 1.59; intervalo de confianza de 95% [CI], 1.53 a 1.65), edad avanzada, obesidad (índice de masa corporal >40; HR ajustada, 1.92; CI de 95%, 1.72 a 2. 13) otras enfermedades asociadas (p. ej., diabetes mellitus, asma grave, cardiopatía crónica) y grupo étnico diferente al caucásico. Incluso después del ajuste para todos los demás factores de riesgo, los individuos de raza negra (HR, 1.48; CI 95%, 1.30 a 1.69) y los individuos originarios del sur de Asia (HR, 1.44; CI de 95%, 1.32 a 1.58) tuvieron un riesgo más elevado, un hallazgo que replica las disparidades raciales observadas en otros países. Conforme el SARS-CoV-2 se diseminó de China a Europa, una mutación en las proteínas de la corona ocasionó un cambio de aminoácidos D614G que se tornó más prevalente (Korber et al, 2020). La comparación de genomas virales alrededor del mundo y obtenido en diferentes momentos demostró que D614 inicialmente predominaba en Wuhan, China, pero que la mutación G614 rápidamente predominó en otras partes del mundo. Los análisis de series de tiempo revelaron que la mutación D614G se encontraba con frecuencia creciente en 30 de las 31 regiones del mundo, un dato que sugirió que esto se asociaba con incremento de la adaptación. Datos adicionales sugirieron que esta mutación ocasionó incremento de la transmisibilidad del virus, pero dicha conclusión aún es motivo de cierta controversia. Aunque la mutación D614G no se observa más a menudo en pacientes hospitalizados en comparación con pacientes ambulatorios infectados, estuvo presente con mayor frecuencia en pacientes que requirieron hospitalización en la unidad de cuidados intensivos (ICU) en comparación con los demás pacientes. Estos hallazgos sugieren que la mutación puede asociarse con la gravedad de la enfermedad. Dado que la mayor parte de las vacunas a la fecha están desarrollando a las proteínas de la corona viral como objetivo farmacológico, será necesaria la vigilancia continua de la evolución viral.

Prevención

  • Ha habido cierta politización con respecto la eficacia de varias medidas de mitigación y hay datos recientes que apoyan fuertemente la utilidad de las medidas de distanciamiento físico y el uso de cubrebocas.

    • Islam et al (2020) realizaron un metaanálisis de los datos de 149 países o regiones antes y después de la implementación de las intervenciones de distanciamiento físico (cierre de escuelas, de sitios de trabajo o transporte público; restricciones para reuniones masivas, restricciones de movimiento). Este “experimento natural” reveló que, en promedio, la implementación de cualquier medida de distanciamiento físico se asoció con reducciones generales en la incidencia de COVID-19 de 13%, donde las restricciones de movimiento más tempranas se asociaron con mayores reducciones en la incidencia de la infección por COVID-19.

    • Wang et al (2020) valora la eficacia del uso universal de cubrebocas en todo el personal sanitario que incluyó 12 hospitales y más de 75 000 empleados. Antes de la implementación del uso universal de cubrebocas, la tasa de posibilidad de SARS-CoV-2 en el personal sanitario se incrementó de forma exponencial de 0 a 21%, con un tiempo de duplicación de casos de 3.6 días. Después de indicar al personal sanitario que utilizarán cubrebocas, la tasa de positividad disminuyó de manera lineal de 14.7 a 11.5 %. Este estudio ayuda a demostrar que los cubrebocas eran eficaces y también resaltó que los cubrebocas (por sí mismo) eran insuficientes ya que continuó infectándose más de 10% del personal sanitario.

  • En respuesta a una carta abierta de 239 científicos solicitando que se reconsiderara su posición sobre la transmisión de SARS-CoV-2 por partículas en aerosol, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una declaración en la que solicitó más investigación en la materia. La OMS mantiene que la ruta primaria de transmisión es a través del contacto estrecho con personas infectadas, dejando abierta la posibilidad de que la transmisión por aerosoles desempeña una función limitada. Aunque la OMS continúa recomendando el uso de mascarilla N95 durante los procedimientos que generan aerosoles, han recomendado el uso de cubrebocas de tela cuando el distanciamiento físico no sea una opción.

  • Hao et al (2020) elaboraron un modelo de la dinámica de COVID-19 en Wuhan, China, el epicentro de la pandemia, para comprender mejor los efectos de la suspensión de las medidas de control. Dado el elevado grado de casos presintomáticos y asintomáticos, los autores sugirieron que del primer día en el que ocurrieran cero casos se acompañaría de una posibilidad de 97% de un nuevo surgimiento de casos, con la predicción de que ocurriría el pico de la infección 34 días más tarde. Por el contrario, si las medidas de control se eliminaban después de 14 días consecutivos con 0 casos nuevos, la probabilidad de resurgimiento caía a 32% con un retraso en la formación del pico de casos a los 42 días después de suspender las medidas de control.

  • Tres compañías han reportado resultados preliminares de estudios clínicos de la vacuna en fase 1, los cuales han demostrado inmunogenicidad promisoria y resultados seguros. Cada una de estas vacunas utiliza una tecnología ligeramente diferente y se están realizando estudios clínicos adicionales para éstas y para otras vacunas.

Bibliografía

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Hao  X  et al: Reconstruction of the full transmission dynamics of COVID-19 in Wuhan. Nature, 2020 [publicación electrónica en prensa].
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Islam  N  et al: Physical distancing interventions and incidence of coronavirus disease 2019: Natural experiment in 149 countries. BMJ, 2020 [publicación electrónica en prensa].
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Korber  B  et al: Tracking changes in SARS-CoV-2 spike: Evidence that D614G increases infectivity of the COVID-19 Virus. Cell 182:1, 2020.
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Wang  X  et al: Association between universal masking in a health care system and SARS-CoV-2-positivity among health care workers. JAMA, 2020 [publicación electrónica en prensa].
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Williamson  EJ  et al: OpenSAFELY: Factors associated with COVID-19 death in 17 million patients. Nature, 2020 [publicación electrónica en prensa].